Esto ha llevado a las organizaciones de Derechos Humanos a pedir que el gobierno nacional modifique los protocolos de intervención. El uso de las armas de fuego y la conversión en delito las protestas sociales, es una de las herencias que dejó en su paso un exministro del Interior del expresidente Alejandro Toledo y hoy asesor de Keiko Fujimori.
Esto es preocupante, y así lo indican la CNDDHH y la FITDDHH, el país sigue siendo conflictivo, las protestas sociales no tienen visos de aminorar pese a la pandemia y si no cambian los protocolos de respuesta de la policía, esto se puede agravar.
No es casual, que, en este contexto, la fotografía del periodista Iván Orbegozo donde se aprecia el preciso momento cuando un policía hace uso de su arma para reprimir una manifestación haya obtenido el premio nacional de periodismo 2020, que se otorgó el pasado jueves 25.
Por estas razones, consideramos que debe investigarse a profundidad lo que ha sucedido en la localidad de Pichiwilca, donde según denuncias de los propios pobladores, una patrulla de la policía se enfrentó con la población.
Esto es preocupante, si se considera que hasta el momento de escribir este editorial no se tiene la versión oficial de la policía nacional sobre este incidente, que de acuerdo a la información de los pobladores ha resultado una persona herida de gravedad.
Los protocolos de la policía para actuar en casos de conflictos sociales deben modificarse de manera que el uso de las armas de fuego debe ser sólo en caso de enfrentamientos con grupos u organizaciones del crimen organizado y no contra ciudadanos que hacen uso del derecho constitucional a la protesta social.
¿Qué ha sucedido en Pichiwilca? Si, como se supone, se trató de una acción contra el narcotráfico, ¿por qué razón se afectó a toda la población? Se supone que una acción contra una banda de narcotraficantes es un operativo puntual y en ese contexto, nada justifica que los pobladores hayan sido reprimidos con gases lacrimógenos y menos con disparos de armas de fuego.



