Esta fresca en la memoria ciudadana el comportamiento del sector privado en medio de la pandemia: El estado peruano compró los insumos para realizar las pruebas que permitían detectar a las personas si eran portadoras del Covid 19, y se entregó gran parte al sector privado para su aplicación.
Y sabemos los resultados. Cobraron sumas elevadas, cuando no habían invertido y su trabajo era aplicar la prueba, porque hasta el análisis se hacía en laboratorios del Estado. Fue un gran negocio. Como dice la sabiduría popular: en la crisis, los vivos hacen grandes fortunas.
No es una novedad este comportamiento del sector privado. En muchos hospitales misteriosamente se malogran los equipos y hasta los laboratorios carecen de insumos. La solución: contratan los servicios de terceros, de clínicas y laboratorios privados y pagan mil soles por un servicio que cuesta 100. Eureka. Los inteligentes encuentran ganancias.
Y ahora les entregarán las vacunas a las farmacias. Todos sabemos que es un conglomerado y que no son farmacias independientes sino una sólo gran cadena que se ha comprado a las otras cadenas farmacéuticas.
Y esa gran cadena recibirá las vacunas que el Estado comprará con el dinero de todos los peruanos y les entregará a las farmacias para que la vendan. ¿Otro gran negocio de los encargados de la salud del pueblo?
La salud es uno de los derechos humanos fundamentales. Sin salud no hay educación, no hay trabajo: ¡no hay nada! Por tanto, el Estado debe preocuparse por la salud de todos los ciudadanos y para ello debe implementar un sistema que garantice la vacunación universal, pero descartando a ese sector privado, que ha demostrado, durante la pandemia que su lógica perversa se mantiene: “Aprovechar el costo de oportunidad para triunfar”, es decir ganar cada vez más.
Y en esta crisis, donde el temor que tiene la gente de morir, hace que busque a cualquier precio las medicinas para sus familiares enfermos, se demostró con el oxígeno, vital para que vivan las personas, cuando el balón de 200 soles subió a 1000, porque era ¡la oportunidad de mejorar sus ganancias!
¿Y, ahora les daremos las vacunas? Prepárense a rematar sus propiedades para comprar las vacunas cuando las farmacias comiencen a venderlas.



