Información y Comunicación (TIC), las posibilidades de establecer y mantener relaciones, interacción y entretenimiento se han expandido, permitiendo a través de redes sociales y sitios Web entretenerse, informarse y recrearse.
La violencia se ha venido apoderando de las pantallas de celulares, cámaras, computadoras. Es indiscutible que la violencia por no conocer ni tener ningún tipo de barrera en el uso de las TIC deja a la fácil exposición de esta problemática a los niños, niñas y adolescentes por lo que es necesario el establecimiento y conocimiento de medidas de prevención que contribuyan a prevenir las diversas formas de violencia al acceder a las tecnologías de información y comunicación. El estudio sobre la Violencia contra los Niños, encargado por el Secretario General de las Naciones Unidas, fue concebido para analizar el alcance del problema y ofrecer alternativas concretas para detener la violencia contra los niños, niñas y adolescentes en todos los entornos, incluidos los entornos virtuales o “ciberespacio”, la que ha permitido un nuevo acercamiento y perspectiva de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes.
Es aconsejable – dicen los psicólogos- con el reinicio de las clases presenciales es necesario que exista una buena comunicación e intercambio de información entre el colegio y las familias, los centros educativos deben adaptar la educación a los actuales cambios sociales, desarrollando la colaboración a múltiples niveles, de forma que sea posible afrontar los complejos retos sociales que la educación vive hoy. Para conseguirlo -indican los expertos- , hay que redefinir los papeles a partir de los cuales se estructura la interacción educativa, dando al alumnado un papel más activo en su propia educación, deben propiciar la mejora de la calidad del vínculo educativo, desarrollar alternativas a la violencia en los contextos y en los individuos. En este aspecto los maestros tienen que estar comprometidos.
Reiteran los psicólogos, que la violencia puede ser utilizada para responder a funciones psicosociales cuando se carece de alternativas. Por eso, y para prevenirla, es preciso desarrollarlas estableciendo contextos y procedimientos alternativos en el sistema escolar (como las asambleas de aula que pueden llevarse a cabo en las tutorías) y en las familias, por medio de los cuales y de forma normalizada (sin que nadie se sienta amenazado en ellos) puedan expresarse las tensiones y las discrepancias y resolverse los conflictos sin recurrir a la violencia (a través de la comunicación, la negociación, la mediación), sostienen estos profesionales.
Es el momento de romper la conspiración de silencio sobre la violencia escolar, e insertar su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia. Estamos en otros tiempos, donde la tecnología depara tantos conocimientos, pero a la vez va dejando consecuencias negativas –sino se la utiliza adecuadamente- como la “ausencia” del diálogo entre padres e hijos, estos últimos ya no confían en sus progenitores, prefieren buscar la “mancha” donde están las “soluciones” a sus dudas. Consecuencias: la violencia escolar, la familiar. Los adolescentes requieren una orientación adecuada. Recordemos de que la “educación se trae de casa”.



