Es cierto, que, en muchos lugares del mundo, las guerras han desolado y devastado ciudades. Las imágenes de Bagdad, después de los bombardeos de la aviación norteamericana nos dieron la imagen de los que sería en el futuro una guerra en el medio oriente. Y, lo confirmó, la devastación de las ciudades de Siria, cuyas imágenes recuerdan las ruinas en que fueron convertidas las ciudades europeas luego de la Segunda Guerra Mundial.
Pero el Covid 19 no conoció fronteras. Aquellos países que son del primer mundo, con Estados Unidos a la cabeza, también demostraron la precariedad de los servicios de salud, colapsados por la cantidad de personas contagiadas que pedían una cama de UCI, para sus pacientes agonizantes.
No se diferenciaban con las desgracias que sufrían familias en nuestro país. Lima, y las principales ciudades reportaban como se iba incrementando el número de fallecidos y contagiados, pero también, como la población comenzó a cambiar y respetar las recomendaciones para no contagiarse ni contagiar.
Este 2020 en ese sentido nos ha enseñado a ser responsables frente a nuestra sociedad. No todos han respetado las medidas sanitarias dispuestas y se han dado casos de desobediencia. Pero no fueron cometidos por la mayoría, que si respeto los mensajes que venían desde las autoridades.
El quédate en casa, junto al aprendo o estudio en casa y el teletrabajo, son indicativos de que de ahora en adelante, estas formas de estudiar y trabajar, tendrán una mayor relevancia. La ciencia y la tecnología, en gran parte permitieron superar las limitaciones que imponía la cuarentena y el aislamiento social.
En medio de la pandemia, la nota disonante la dio –cuando no- el congreso de la república, con minúscula, porque ha sido degradado por sus integrantes. En medio de las angustias de las familias que perdieron sus familiares, estaban preocupados por la vacancia del presidente Martín Vizcarra.
Y, como entró, salió el golpista Manuel Merino. Fueron los jóvenes de la generación bicentenario, los que convocaron por las redes sociales, al margen de partidos políticos desacreditados, para convocarse y tomar las calles. Y no pararon hasta verlo a Merino fuera de palacio de gobierno.



