mayoritario apoyo. Este 2022 no ha sido la excepción, ya que la votación efectuada el 3 de noviembre concluyó con 185 votos a favor de terminar la medida genocida utilizada por el imperialismo, contra 2 votos en contra, justamente de los Estados Unidos y de su aliado sionista Israel, además de dos abstenciones de Brasil y Ucrania, dos países que en la coyuntura actual claramente buscan el apoyo de su amo yanqui, pues el aún gobierno brasileño de Jair Bolsonaro necesita ayuda ante su ya decretada salida por la voluntad popular luego de las elecciones y, Ucrania, nación en guerra, recibe millones de dólares en ayuda militar por parte del Tío Sam, sin cuyos dólares, no podría mantenerse.
El trigésimo informe detalla la manera en que el bloqueo afecta la vida y la economía de Cuba, tan sólo entre los meses de agosto de 2021 y febrero de 2022, esta medida criminal provocó a la isla caribeña la pérdida de 3,806.5 millones de dólares, lo que representa un 49% más de la cifra reportada para el periodo de enero a julio de 2021. Si se considera el daño generado para el pueblo y las familias cubanas durante las seis décadas que ha durado el bloqueo, se puede hablar de 150,410.8 millones de dólares, con repercusión especial en sectores como la salud y la educación, siendo estos dos de los rubros en los cuales la Revolución cubana se ha destacado mundialmente a pesar de la agresión económica ya mencionada.
En lo que va de la administración de Joe Biden, el bloqueo ha generado una pérdida de 6,364 millones de dólares, con un equivalente de 454 millones de dólares mensuales y más de 15 millones de dólares diarios, conforme a lo mencionado en el documento votado en ONU.
En solo siete años, desde 2014 hasta fines de 2021, se calcula que 29 mil inmigrantes indocumentados murieron en su intento de entrar en el acorazado europeo. Cifras que podrían ser mucho más altas, ya que centenares (incluso miles) de todas las edades perecen en embarcaciones improvisadas sin que nadie los contabilice. Y muchos otros tampoco aparecen en los cálculos oficiales debido a que sus muertes se relacionan con deportaciones obligadas, en general forzadas y, muy a menudo violentas.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) logró documentar 5684 muertes en las rutas migratorias hacia Europa y dentro del continente en el último año. Según dicho informe, en ese mismo período se registraron 2836 muertes y desapariciones en la ruta del Mediterráneo Central, un aumento significativo en comparación con los 2262 casos entre 2019 y 2020. Son particularmente alarmantes las 1532 muertes en la ruta desde África Occidental hacia las Islas Canarias (España): el número más alto desde 2014, cuando la OIM inició el registro. Desde 2014, casi 50 mil personas han muerto durante viajes migratorios inseguros.
Además de la ya dramática ruta del Mediterráneo, otras regiones del continente europeo también vieron crecer el número de inmigrantes fallecidos durante 2021 en relación a años anteriores. Tal como ocurre con la frontera terrestre entre Turquía y Grecia (126 muertes documentadas) y la de los Balcanes Occidentales (69); el cruce del Canal de la Mancha (53) y la frontera entre Bielorrusia y la Unión Europea (UE) (23).
Pero eso no es todo, pues diversos testimonios de supervivientes transmitidos a la Organización Internacional para las Migraciones indican que al menos 252 personas han muerto durante supuestas expulsiones forzadas por las autoridades europeas. Tanto en el Mediterráneo Central (97 muertes desde 2021) como en el Oriental (70); en la frontera terrestre entre Turquía y Grecia (58); en el Mediterráneo Occidental (23) y en la frontera entre Bielorrusia y Polonia (4).
Aquí tenemos dos ejemplos de cómo entiende Occidente (EE.UU. y Unión Europea) el tema de libertad, democracia y derechos humanos. El Mediterráneo, inmensa tumba continental de la migración ilegal hacia Europa, cuenta con sus propios funebreros. Son muchos, cada vez más, y destilan xenofobia. El bloqueo a Cuba debe terminar de manera inmediata, la voz del mundo ha vuelto a pronunciarse a favor de su finalización. Desde estas humildes líneas, nos sumamos al reclamo mundial por el fin del bloqueo genocida.



