oportunidades. Quien genera empleo productivo, que crea riqueza es la inversión privada, la pequeña y mediana, más no las microempresas que en su totalidad son de subsistencia, con poco potencial para dar el siguiente paso (convertirse en pequeña empresa). El gobierno, ya sea central, regional o local, deben promover la creación de pequeñas y medianas empresas, para lo cual les deben dar facilidades en infraestructura productiva y de transporte, menos trámite burocrático, entre otros.
Las nuevas autoridades de Ayacucho tienen que preocuparse más en atraer la inversión privada, ya dejar de lamentos para recibir migajas, de decir que son una región pobre castigada por el terrorismo que no puede salir del sub desarrollo por sí mismo. Una de las formas de atraer la inversión privada es que el gobierno invierta en infraestructura productiva y vial; el primero, se debe priorizar la construcción en la ciudad de gran centro de convenciones que convoque a miles de personas de manera permanente, que Ayacucho se convierta un destino cultural, académico y turístico, teniendo como imán el gran centro de convenciones. Esto permitirá la llegada de hoteles y restaurantes de primera categoría, creando empleo y su efecto multiplicador beneficiará a todos los sectores económicos. El segundo, la construcción y/o mejora de las carreteras, acercará a los productores al mercado, reduciendo los costos de producción y comercialización, beneficiando a los campesinos. Estos dos componentes sacarán de la pobreza a Ay
acucho y promoverá nuestro desarrollo de manera sostenible. Conseguir presupuesto para esta inversión grande dependerá de la capacidad de gestión de las nuevas autoridades.
¡Basta ya de mediocridad!, hay que plantearse metas ambiciosas y para alcanzar esas metas hay que tener liderazgo y fe.



