InicioCOLUMNISTAS¿Cambios radicales o graduales? ¿Cómo enfrentar a Petroperú? | Opinión

¿Cambios radicales o graduales? ¿Cómo enfrentar a Petroperú? | Opinión

Rudy Anyosa | Visión global
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A lo largo de la historia republicana del Perú se han aplicado políticas económicas tanto radicales como graduales. Las primeras han sido menos frecuentes, debido a que implican cambios estructurales profundos y, muchas veces, resultan dolorosas para la población. Entre las políticas económicas radicales más recordadas se encuentra la reforma agraria impulsada por Juan Velasco Alvarado, que transformó la estructura de propiedad de la tierra y que, para muchos, tuvo efectos negativos en la producción agraria. Asimismo, destaca la política de ajuste estructural y estabilización aplicada por Alberto Fujimori, conocida como el “Fujishock”, que logró estabilizar la economía peruana y sentar las bases del crecimiento económico sostenido que el país experimentó posteriormente.

Por otro lado, están las políticas graduales, que buscan mejorar el desempeño económico sin generar impactos bruscos en la población. Este tipo de medidas suele priorizar la estabilidad social, evitando afectar a determinados sectores para no provocar protestas o descontento. Sin embargo, en algunos casos, este enfoque puede resultar insuficiente para resolver problemas estructurales y, a largo plazo, incluso agravar la situación. Como dice el dicho, el remedio podría resultar peor que la enfermedad.

En este contexto, lo que el gobierno viene haciendo con Petroperú responde a una estrategia gradual: inyectar recursos para sostenerla en el corto plazo. No obstante, esta medida implica que la empresa seguirá dependiendo de mayores transferencias del Estado para sobrevivir. Esto genera un costo significativo, especialmente para los sectores más vulnerables, ya que esos recursos podrían destinarse a mejorar la salud, la educación pública o a apoyar a las poblaciones en situación de pobreza extrema.

Frente a esta realidad, surge la necesidad de considerar un cambio radical: tomar una decisión firme que podría implicar la reestructuración profunda, privatización o incluso el cierre de la empresa. Quienes defienden esta postura sostienen que no es sostenible mantener una entidad que demanda recursos constantemente sin generar beneficios claros para el Estado.

Para llevar a cabo una medida de esta magnitud se requieren líderes capaces de tomar decisiones orientadas al bien común, con responsabilidad y visión de largo plazo. Esto implica también diseñar mecanismos que mitiguen el impacto sobre los trabajadores y los sectores directamente afectados, de modo que no queden desprotegidos.

En definitiva, optar por una decisión drástica frente a Petroperú sería una medida audaz, pero, según esta perspectiva, necesaria para garantizar un uso más eficiente de los recursos públicos y responder a las verdaderas necesidades del país.

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