En el caso concreto del gobierno regional de Ayacucho, cuyo mandato fenece el 32 de diciembre próximo, se han dado en estos 4 años, varias manifestaciones de esta actitud misógina de parte del gobernador regional, en su relación con la vicegobernadora, a la que ha ninguneado y en el extremo, lo mismos ha sucedido en el Consejo Regional.
Si bien la ley de bases de la regionalización no precisa funciones específicas de la vicegobernadora, salvo la de reemplazar al titular en caso de ausencia o fallecimiento, eso no impide que tenga una oficina dentro del gobierno regional, realice actividades en coordinación con el gobernador y sea respetada por el Consejo Regional.
Lo que ha visto la ciudadanía es una actitud machista de parte del gobernador regional, que en términos mas claros se denomina misoginia, es decir desprecio a las capacidades de las mujeres en todos los campos, que se expresa de varias maneras.
Una de estas, es por ejemplo enviar en su representación a un gerente, que de acuerdo a ley no representa al gobernador a una reunión a la que estaba prevista la presencia del gobierno regional de Ayacucho representado por su gobernador.
En situaciones de este tipo, lo más correcto es que al no poder asistir el gobernador lo haga la vicegobernadora. Excepcionalmente, si la vicegobernadora no puede asistir, lo correcto sería que vaya el presidente del consejo regional. Es decir, una autoridad producto de un proceso electoral y no uno que ocupa un cargo de confianza.
Esto es importante tenerlo siempre en cuenta. Hay que diferenciar a los funcionarios designados a cargos de confianza, que representan muchos veces a simpatías o afectos personales o profesionales, de los que son producto de una elección popular, que representan no a la persona, sino al gobierno regional.
Por supuesto, que a estas alturas es difícil que el gobernador regional cambie de conducta frente a la vicegobernadora. Pero esto debe servir para las futuras gestiones, tanto del gobierno regional como de las alcaldías.
En este caso, si el alcalde no puede asistir a un acto oficial, no puede encargar al gerente municipal que lo reemplace, tiene que hacerlo a través de un regidos, que ha sido, al igual que la vicegobernadora y los consejeros regionales, por el voto popular.



