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Los carajos, a su familia | Editorial

El maltrato a los vecinos de Mollepata por parte del gobernador de Ayacucho, merece el rechazo total, porque por mas gobernador que sea, no existe ninguna justificación para que haya carajeado a los vecinos de ese populoso sector, que lo único que hacían, era reclamarle las obras que necesitan.

Lejos han quedado las relaciones que tenía con los mollepatinos, quienes, en las tres elecciones en las que ganó el Wayki, le dieron los votos que lo llevaron a la gobernación de Ayacucho.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpmollepata-rechaza-expresiones-de-oscorima-y-anuncia-marcha-en-su-contra/

Mollepata es uno de los sectores marginales de la ciudad, debido en parte a que es una zona incorporada a la zona urbana en la última década, por lo que carece de los servicios básicos como agua y alcantarillado, que sólo lo tienen menos del 20% de las familias.

Pero lo más serio, es que la polvareda que se levanta en todas las calles por donde circulan los vehículos y de manera especial los que cumplen con el transporte urbano. Este polvo genera malestar en las familias, ya que ocasiona enfermedades como la rinitis y afectan el sistema respiratorio.

https://jornada.com.pe/wp-content/uploads/2025/11/02-10-San-Martin-vencio-a-Rebaza-Acosta-por-la-Liga-de-Voley.webpgobernador-regional-pierde-los-papeles-con-poblacion-de-mollepata/

En el campo de la salud, la posta está completamente abandonada, lo que dificulta la atención a una población, que según estimaciones bordea los treinta mil habitantes. Esta es una de las principales demandas que le han reclamado los pobladores, especialmente las mujeres, al gobernador Wilfredo Oscorima, quien abandono la reunión, después de lanzarles un carajo a los asistentes, porque no le dejaban hablar.

¿Quién no dejaba hablar? Lo que debió hacer Wilfredo Oscorima, es dejar que todas las personas que tienen algo que decir, lo hagan, y al final el, cómo gobernador, responder una a una las demandas, los pedidos, las quejas.

Un gobernador regional, y eso debe entenderlo de una vez por todas el señor Oscorima, no es el gamonal y menos el capataz de una hacienda. Ese comportamiento de maltratar, “carajear” a los ciudadanos que como el tienen los mismos derechos, es propio de culturas autoritarias heredadas del pasado gamonalismo y de los caciques departamentales que abundaban en el país, con anterioridad de la Reforma Agraria.

Pese a los cambios económicos y sociales, se mantiene manifestaciones culturales. Lo indigno, es que personas de origen quechua, que conocen de cerca la marginación y la pobreza, cuando han logrado el ascenso social, imita a los caporales, esos que con fuete en mano maltrataban a los yanaconas en las haciendas.

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