La apicultura en Ayacucho enfrenta un escenario marcado por la reducción de la producción, los efectos del cambio climático y la necesidad de fortalecer la asistencia técnica para los productores. Así lo señaló Vicente Tucno, presidente de la Mesa Técnica Regional de Apicultores de Ayacucho, durante el Segundo Encuentro Regional de Productores Apícolas, donde representantes del sector analizaron la situación actual de esta actividad en la región.
Según indicó, la organización agrupa a más de 5.000 productores distribuidos en las 11 provincias de Ayacucho, desde pequeños apicultores con una o dos colmenas hasta productores con unidades de mayor escala. La Mesa Técnica fue reconocida mediante la Ordenanza Regional N.° 011-2023 y cumple funciones de articulación entre instituciones públicas, privadas y organizaciones de productores.
Uno de los principales problemas identificados por los apicultores es la disminución de la producción durante las campañas 2024 y 2025. De acuerdo con Tucno, las cosechas registraron rendimientos de apenas entre 15 % y 20 % de los niveles habituales debido a factores climáticos como la escasez de lluvias, la falta de agua para las abejas, la alteración de los ciclos de floración y los incendios forestales que afectan la biodiversidad y destruyen áreas de alimentación para los polinizadores.
El dirigente también advirtió que los incendios forestales han provocado la pérdida de colmenas y la mortandad de poblaciones de abejas, generando impactos económicos directos para las familias que dependen de esta actividad. A ello se suma la falta de asistencia técnica y capacitación especializada, demandas que los productores mantienen desde hace varios años.
Otro aspecto señalado durante el encuentro fue la comercialización de productos adulterados. Tucno cuestionó la presencia de mieles que no garantizan calidad ni origen natural y sostuvo que la competencia con productos de menor precio afecta la comercialización de la producción apícola formal. En ese contexto, remarcó la necesidad de promover el consumo informado y fortalecer los mecanismos de control para proteger tanto a los productores como a los consumidores.
La actividad apícola también tiene un componente social importante en la región. Según datos de la Mesa Técnica Regional, alrededor del 23 % de las personas dedicadas a esta labor son mujeres, mientras que también participan jóvenes y familias vinculadas a la agricultura familiar.
Durante el encuentro se destacó además el potencial de diversificación de la actividad mediante el aprovechamiento de otros productos de la colmena, como polen, propóleo, jalea real, cera e hidromiel, así como la elaboración de productos cosméticos derivados de la apicultura. Sin embargo, los productores señalaron que para ampliar estas oportunidades es necesario contar con mayor capacitación y transferencia tecnológica.
Respecto al marco normativo, Tucno recordó que el Plan Nacional de Desarrollo Apícola estuvo vigente hasta 2025 y señaló que diversos actores del sector impulsan la actualización de las políticas públicas y la elaboración de una nueva ley de apicultura que incorpore los cambios tecnológicos y la realidad estadística actual del país.
La importancia económica y ambiental de la apicultura ha sido reconocida también a nivel nacional. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego ha señalado en diversas oportunidades que las abejas cumplen un papel fundamental en la polinización de cultivos y en la conservación de la biodiversidad, por lo que el fortalecimiento de esta actividad es considerado un componente clave para la seguridad alimentaria y el desarrollo de la agricultura familiar.
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