Hay un dicho antiguo, que bien debe tenerse en cuenta: la mujer del César no sólo debe sr honrada, debe parecerlo.
Pero quizás tenga más actualidad, aquella pregunta que le hacen a un candidato -en otras sociedades- antes de asumir una función pública: ¿hay algo en su pasado que podría ser utilizado para cuestionar su nombramiento?
Esta es una pregunta fundamental y requiere que el candidato, tenga la capacidad de poner en conocimiento cualquier hecho pasado en su vida, que podría ser utilizado posteriormente en su contra.
En nuestra historia existen casos que fueron emblemáticos: la paternidad e Alejandro Toledo, que finalmente tuvo que reconocer a su hija o los maltratos a su esposa: violencia familiar y machismo, delitos -que en su momento eran faltas- del general Mora contra su esposa.
Puede uno haber sido declarado inocente, como es el caso de Pedro Castillo, de un crimen cometido en Ayacucho y que hasta la fecha la policía no ha esclarecido, no ha identificado al autor.
En otros países, donde la investigación la desarrolla la policía especializada, y no la fiscalía que luego asume la denuncia en base a la información recogida por la policía, ninguno crimen es un tema cerrado mientras no se encuentre o identifique al autor. Y, en los crímenes irresueltos, siempre existen sospechas, rumores, acusaciones, especialmente de parte de los familiares de la víctima.
Otro asunto, es la defensa. El peor delincuente, el criminal más avezado tiene derecho a una defensa. Pero, si alguien tiene aspiraciones políticas, y es un hombre de leyes, sabe que lo primero que van a investigar los medios es quien o quienes son tus clientes y que tipo de delito han cometido.
No olvidar que la primera denuncia contra Vladimiro Montesinos, que hizo la revista Caretas, fue que este, antes de ser el asesor de Alberto Fujimori, había sido abogado de los carteles del narcotráfico. Por supuesto que eso no le importo al dictador y ya sabemos cómo acabó esa alianza entre Montesinos y Fujimori.
Hace bien Pedro Castilla en renunciar. Pero, es el y no otros, quien dio motivo a estas observaciones, por el tipo de clientes que defiende.
Y volvemos al lema inicial: no basta ser honrado, hay que parecerlo, y esto está marcado en nuestra hoja de vida.



