InicioEDITORIALNo votar: las razones del ausentismo | Editorial

No votar: las razones del ausentismo | Editorial

Hace 46 años, las elecciones se vivían en tensión. Las amenazas de sendero luminoso, contra quienes acudan a votar y el temor a atentados, hacía que los pobladores de Ayacucho, desde muy temprano, vayan a cumplir con depositar su voto y volver a casa.

Eran días de tensión. Aparecían pintas en las calles con la consigna de no votar, las emisoras, eran asaltadas y colocaban casetes con material subversivo y desde mediodía o al anochecer, la ciudad quedaba a oscuras: era el apagón causado por voladuras de las torres de alta tensión.

El haber cumplido con ir a votar quedaba registrado: el dedo índice marcado con tinta indeleble era la mejor prueba. Un sello en la libreta electoral garantizaba la tranquilidad a los que vivían en la ciudad o salían de viaje y pasaban por los controles policiales o militares. No tener el sello era un indicativo de “ser terrorista”.

Ha pasado el tiempo del terror, las elecciones son ahora una fiesta cívica y los candidatos recorren las provincias. ¿Cuál es la razón de este ausentismo electoral?

¿El desengaño de la población? Los políticos han hecho más que suficiente para que los ciudadanos los consideren -en general- que participan en las elecciones para llegar al poder y saquear las arcas del estado. Como dijo con total desfachatez un candidato en una presentación con sus seguidores: cuando lleguemos al poder tendremos plata como cancha.

Con presidentes envueltos en escándalos desde la recuperación de la democracia en 1980. Belaunde, cuando se revisa los diarios de su época, tuvo casos de corrupción -no de la presidencia- pero si de sus ministros.

El primer y segundo gobierno de García y de Fujimori, Toledo, Humala, Kuczynski y Vizcarra y han estado envueltos en escándalos ligados con actos de corrupción, que han difundido los medios de comunicación.

Saben que hay sanciones y multas, y pese a esto, no muestran interés por ir a votar: pagan su multa y continúan su vida. Su respuesta es simple: para que votar si todos son iguales.

Volviendo al ausentismo de los ciudadanos, tenemos que destacar que no es un problema de los organismos electorales ni de los medios de comunicación, a quienes muchas veces quieren culpar de lo que sucede.

Son los partidos políticos los que deben responder. Ellos son los que han pervertido la política en el Perú.

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