Algo de esto parece estar sucediendo con las ciclovías que se han señalado en las calles de Huamanga, para facilitar el uso de bicicletas. La idea es interesante, porque se reduciría el uso de vehículos motorizados y nada mejor que una ciudad limpia y sin contaminación.
Pero, sucede que Ayacucho no es una ciudad plana que facilite el desplazamiento en bicicleta, por las pendientes muy pronunciadas que tiene. Sería interesante, por ejemplo, para demostrar las ventajas de este medio de transporte, que el alcalde, junto con los regidores y gerentes, realicen un viaje de ida y vuelta, en bicicleta, desde Mollepata hasta Quicapata, haciendo un alto, por supuesto en la cima del cerro Acuchimay.
O, para demostrar que las responsabilidades de la ciudad son compartidas hacer el mismo viaje desde de ida y vuelta desde Totorilla hasta Yanama con los alcaldes de Carmen Alto, San Juan, Jesús Nazareno y Mariscal Cáceres. Luego de este tour, que nos digan si en esta ciudad es fácil el desplazamiento en bicicletas.
El uso de la bicicleta puede funcionar para ciertas áreas de la ciudad, y en ese sentido, considerando que las calles del centro histórico son estrechas, hacer una campaña permanente para que los choferes respeten a los ciclistas.
Pero no señalizar las calles y poner barreras para que los vehículos no invadan los espacios destinados a los ciclistas. Eso en lugar de incentivar, genera rechazo.
Por el contrario, la municipalidad debe ver el tema del transporte en su integridad, y esto pasa por normar y limitar el paso de los vehículos de las líneas de trasporte público por el centro histórico. Además, se debe ir pensando en vías que deben construirse y otras ampliarse, como la de evitamiento, que no se hizo pensando en el futuro crecimiento de la ciudad.
Vías que permitan unir el sur y norte de la ciudad sin atravesar el centro histórico, así como de este a oeste. La geografía de Huamanga es complicada para obras de infraestructura, pero tenemos ingenieros civiles egresados de la universidad y arquitectos urbanistas que deben poner sus conocimientos a beneficio de la ciudad.
Estamos en un momento especial. Sabemos que no hay recursos por la pandemia, y si en 1974 estaba Venezuela que nadaba en petrodólares, hoy no es así. Sin embargo, la cercanía del 9 de diciembre del 2014, puede motivar la asignación de presupuestos para las principales obras de la ciudad, entre ellas, las vías que eviten el daño de los vehículos que ingresan al centro histórico monumental.



