Orgullo y prejuicio no solo refleja una ‘simple historia de amor’ o es una simple novela romántica; sino que su intención fue desnudar a la sociedad inglesa de finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. Con ingenio y fina ironía Jane Austen, a través de sus personajes muestra la diferencia de clases, la exagerada dependencia de la mujer hacia el hombre, la presión matrimonial, los convencionalismos, la influencia y los complejos propios de la época.
Además; coloca a la mujer en un lugar más notorio, cosa que era bastante inverosímil en aquella época, el único papel social de la mujer era ser madre y esposa sin posibilidades de tener ambiciones profesionales, financieros o sociales; No obstante, el personaje de Elizabeth Bennet es quien posee una mirada bastante moderna de la vida, una mujer racional, inteligente, rebelde, inconformista y romántica que va más allá de los asuntos que interesaban a sus contemporáneas, ella cuestiona. Así es como gusta y llama la atención este personaje que, por cierto, está bien construido.
Elizabeth Bennet (Lizzy), mujer que va en contra del arquetipo de su época y Fritzwilliam Darcy, hombre orgulloso, inteligente, sensato, reservado y acomodado, son los protagonistas de la historia. Además, cada uno representa el prejuicio y orgullo respectivamente. Lizzy es la segunda de cinco hermanas (Jane, Mary, Kitty y Lidya), de una familia de condición moderada. La Sra. Bennet (madre) sabe que el futuro de su familia depende de buenos matrimonios, pues, su único objetivo es lograr casar a sus hijas. La llegada del señor Bingley, un acaudalado joven, alborota a los habitantes del pueblo; pues su condición es buena y es considerado un buen partido para que las familias casen a sus hijas solteras. Sin embargo, él se fija en la mayor de las Bennet (Jane). Desafortunadamente, la insoportable familia de Bingley y su amigo, el orgulloso señor Darcy, pondrán trabas en esta relación. Elizabeth motivada por el prejuicio que había formado por las actitudes del señor Darcy hace notar su molestia y decide odiarlo; sin embargo, esta opinión cambia cuando transcurren una serie de hechos que la hace darse cuenta de lo equivocada que estaba. Finalmente, Darcy, a pesar de la diferencia de clases, cae enamorado de Lizzy, la única chica que no se desvive por agradarle, su manera de ser y su forma de filosofar terminan conquistándolo. Así es como crece el amor de los protagonistas a pesar de los prejuicios, orgullos y clases sociales.
Entonces, la novela no solo trata de romance, sino que satiriza las apariencias de la sociedad inglesa y, sobre todo, resalta la imagen femenina discrepando los convencionalismos de su época.
Un libro, una historia…
Los invito a su lectura.



