Andrés Solari | Palabras de un mudo
[email protected]
“.. Cuando los sabios quieren ser valorados por otros, primero valoran a los demás; cuando quieren ser respetados por otros, primero los respetan. Cuando quieren superar a otras personas, primero se superan a sí mismos…” (Lao Tsé).
Este pensamiento no es solamente aplicable a los sabios. Cualquier ser humano podría aplicarlo en su conducta diaria, en sus quehaceres de rutina, en su proyección cívica, ciudadana y política. Si esto lo extendemos a las autoridades y funcionarios que de alguna manera brindan servicios o forman parte de una actividad en beneficio de la sociedad, el asunto adquiere más sentido.
Un universal, ilimitado y genético sentido orientador y educador que debiera estar presente en la esencia de lo humano, lo cristiano, lo social y lo económico inclusive de cualquier ateo. Sin ánimo de entrar a discusiones, acusaciones ni juzgamientos, pero con una permanente y decidida intención de estar llamando a la reflexión colectiva, privada e institucional, me atrevo a recordar la aseveración pública que hizo un Presidente del Consejo Regional de Ayacucho, en septiembre 2016, cuando señaló: “… este Ejecutivo Regional es uno de los más corruptos que hemos tenido desde el 2003…”.
La opinión vertida por una autoridad respetable sobre otras autoridades también respetables, me restaron el optimismo que estaba construyendo en mi mente sobre las posibilidades, lentas pero al fin probabilidades, de que los Poderes del Estado Regional ayacuchano podrían lograr y legar progresivamente mejores índices de gobernabilidad regional ayacuchana.
De las 2 administraciones 2003 al 2010 si bien no tengo elementos concretos para calificarlos abiertamente de corruptas, el solo hecho de negarse a aplicar criterios y normas de transparencia y participación ciudadana y otros elementos legales reformistas que proclamaba el naciente proceso de descentralización, es ya un indicio de la existencia de elementos corruptivos.
Nunca hubo una explicación convincente desde los niveles regionales y locales. No plantaron ningún árbol democrático. Nunca dejaron ni siquiera indicios de haber armado un Vivero de Democracia. .
Dejaron la gobernabilidad regional indefensa ante el ochenio 2011 – 2018 de las cuales prefiero no hablar momentáneamente, solo apelo a la memoria del lector.. Fue una noche negra.
Allí no imperó ni la ley ni el positivo raciocinio. Soberbiamente se permitieron violar leyes, atropellar inquietudes, limosnear bonos del Estado, etc. Llegamos al periodo 2019-2022 y éste transcurrió sin signos de esperanzas de mejoría. Ningún candidato siquiera aludió promesas de superar episodios tan vergonzosos.
No hubo señales de gobierno ordenado, planificado, transparente, desempeño armónico y sembrío de estructuras y acciones democráticas positivas e irreversibles. Continuaron con una gobernabilidad a la deriva, sin brújula regional y local orientada al desarrollo integral con desarrollo humano ayacuchano. Era de esperarse ,durante la campaña electoral previa no tocaron esa problemática ni menos prometieron algo para resolverla.
En la campaña electoral para el periodo 2023 – 2026 ocurrió el mismo censurable mutismo político. Parece ser que se repetirá la misma película, lo que es señal o síntoma para preocuparse, ¿no es cierto señoras y señores defensores de DDHH?. Lo más conveniente para el Ejecutivo y Legislativo regional actuales es buscar puntos de encuentro y conciliación pública armónica para hacer una administración que muestre resultados y soluciones tangibles. ¡Basta de desgobierno!. Que demuestren que aplicarán un Plan regional bien definido y oportunamente transparente y aleccionador, más allá de las discrepancias que tenemos y podamos tener.
Que la ciudadanía perciba eso para recuperar confianza.. No pueden darse el lujo de lucir ineficientes, soberbios, vanidosos, autosuficientes ni mucho menos otorgarse licencia de incapaces ni violadores impunes, ni opositores a procesos de diálogo social. Para ayudar a esa tarea nuestros Consejeros Regionales podrían revisar los compromisos sobre gobernabilidad regional que en sus respectivos momentos los candidatos suscribieron en los llamados Acuerdos de Gobernabilidad que les pidió suscribir la MCLPA y ellos firmaron populistamente.
Otra tarea adicional para el Consejo Regional actual podría ser la revisión de las Ordenanzas Regionales promulgadas y publicadas pero hasta ahora incumplidas u olvidadas, inclusive las Ordenanzas Regionales aprobadas pero no publicadas. Allí se percatarán de la inmensidad del hoyo antidemocrático en que nos encontramos en Ayacucho.
A propósito de nuestros sabios alcaldes provinciales ¿cuándo se convocarán en CCR?. ¿o siguen creyendo erróneamente que a ellos no los implica la inconstitucionalidad existente. ¿les cuesta pensar?. ¿o no tienen las neuronas completas para poder pensar, quizás por anemia durante su infancia y vida política?
¿Qué plan político piensan plantear nuestros Consejeros Regionales para salir de éste atolladero antidemocrático, además de ineficaz para la sostenibilidad del desarrollo humano, económico y social que aspiramos?.



