Un obrero minero está sepultado desde hace más de 48 horas bajo toneladas de tierra y piedras al interior de un socavón de la mina de Cobriza. Los trabajadores están haciendo todos los esfuerzos para rescatarlo con vida, pero mientras pasa el tiempo, las esperanzas se van diluyendo.
Este accidente es el resultado de la pérdida por los trabajadores mineros de los derechos laborales, anulados durante el gobierno de Alberto Fujimori. Los centros mineros, que antes de Fujimori, eran pujantes pueblos, en algunos casos verdaderas ciudades, hoy no llegan a ser ni siquiera campamentos.
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Los trabajadores ya no viven en el campamento con su familia. La eliminación de la jornada de las 8 horas, la principal conquista de los trabajadores a nivel mundial, y el descanso semanal, es reemplazado por un sistema de contratos, con los horarios atípicos para trabajar en las minas, se puede configurar como una de las causales de este lamentable y trágico accidente.
Los contratos atípicos han instalado jornadas de 12 horas continuas, por otras 12 de descanso, durante 20 días seguidos. Luego les dan 10 días libres lejos del campamento. La jornada de las 8 horas, respondía, empíricamente a la resistencia y concentración del trabajador, lo que se sintetiza en la frase de rendimientos descendientes: en la medida que pasan las horas de trabajo, el rendimiento decae.
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Si a esto se agrega, que trabajar 12 horas continuas en un socavón, así haya ventilación y alumbrado eléctrico, agota mucho más a un trabajador, y sus reacciones pueden ser más lentas, mientras se acostumbra al ambiente cerrado de la mina o si está terminando su turno, es natural el agotamiento.
Era menos probable que esto ocurra con una jornada de 8 horas, con media hora de descanso a media jornada para tomar los alimentos. Así era el sistema de trabajo de los obreros mineros de Centromin Perú, antes de que Alberto Fujimori lo privatizara.
Esta modificación de los horarios en los centros mineros, fue producto de las ideas que difundieron los economistas de la Escuela de Chicago, más conocidos como Chicago Boys, que impulsaron el neoliberalismo en los países de América Latina, con gobiernos autoritarios, como Pinochet en Chile y Fujimori en el Perú.
Hay que agregar el estrés del trabajador por vivir alejado de su familia. Los trabajadores viven solos en los “campamentos”, no pueden llevar ni recibir visitas, incluso de sus familiares. Con estas condiciones laborales, los accidentes de trabajo, como el que ha ocurrido en Cobriza, no es una novedad.
Esperamos que el trabajador sea rescatado con vida. Y, a los trabajadores en general y a los mineros en particular, recordarles que la jornada de las 8 horas es un derecho reconocido por la OIT, y hay que recuperarlo en el Perú.



