Este es un reclamo de casi todas las poblaciones que ven que el gas pasa por su territorio y no se benefician de este producto. El caso paradójico, mes que el gas que consume la población de Echarate, capital de la provincia donde está el lote de donde se extrae al gas, es gas licuado de petróleo y es el más caro a nivel del país.
Pero volviendo a las necesidades de la ciudad de Huamanga, necesitamos que toda la información que nos proporcionen sea precisa y no una promesa de esa que siempre se hacen y nunca se cumplen.
Hace casi 15 años un grupo de ciudadanos pidieron que, aprovechando la existencia de una válvula en Uchuypampa, en el distrito de Tambillo, se podía atender la demanda de gas natural para los hogares de la ciudad de Ayacucho.
En ese entonces, un técnico explico que se requiere instalar una refinería para que ese gas pueda ser utilizado como combustible en los hogares, y que lamentablemente el costo de una refinería era muy elevado y la demanda de la población no justificaba la inversión.
Puede que los tiempos hayan cambiado y existan ahora nuevos procedimientos, refinerías más sofisticadas y no muy caras y que la población ya justifique una instalación de este tipo. Que nos digan la verdad y no se formen falsas expectativas en la población.
Pero además, la visita del presidente Castillo y los ministros que lo acompañen, sirva para que se proponga un presupuesto especial -con nombre propio- en vistas del bicentenario de la Batalla de Ayacucho.
Este presupuesto debe comprender las obras que deben realizarse para que la celebración del Bicentenario de la gesta que consolidó la independencia de América del Sur tenga la connotación sudamericana que merece.
Porque debe tenerse en cuenta, que indistintamente de los tipos de gobierno que estén al mando de sus países en diciembre de 2024, deben estar presentes en la Pampa de Ayacucho y en la ciudad de Huamanga, los presidentes y las delegaciones militares de todos los países que lucharon en el ejército patriota.
Pero además, debe ser motivo de una gran encuentro de las juventudes latinoamericanas, para que rinda justamente el merecido homenaje a los jóvenes que nos dieron la libertad en 1824, al mando del Mariscal Antonio José de Sucre, que ganó su alto grado militar a los 29 años edad, y a quien Bolívar de 36 , le encomendó dirigir al ejército Libertador.



