Lamentablemente, no se respetó. Incluso, en actos que no deberían volverse a repetir, muchos, como burlándose de las medidas dispuestas a nivel nacional, decidieron organizar las llamadas fiestas Covid 19 para año nuevo y bajada de reyes, siendo estas los principales lugares de contagio.
También se han realizado celebraciones familiares como cumpleaños, matrimonios y otras reuniones con numerosos asistentes, en ambientes cerrados y, por supuesto, sin el uso de mascarillas. El resultado: mas contagiados y muertos todos los días.
En las próximas dos semanas debemos actuar con mucha responsabilidad, teniendo en cuenta los carnavales. La suspensión de todo tipo de reunión en estos días debe asumirse no como una imposición desde el gobierno, sino como una acción cívica para preservar la vida y la salud de las personas.
Celebremos los carnavales al interior de las casas, escuchando su música alegre e irreverente. Nada impide que en el seno de la familia podamos divertirnos, a la espera de que pronto se supere esta pandemia que tiene al mundo enfrentando la peor crisis sanitaria de los últimos 100 años.
No demos oídos a personas, especialmente desde las posiciones extremas defensoras del individualismo, quienes señalan que el Estado no tiene ninguna autoridad para “encerrar” a las personas en sus domicilios. Esta posición olvida, que no es un encierro sino una medida sanitaria y que somos parte de una sociedad, donde el bien común, la vida de las personas, incluida la de ellos mismos, es lo más importante.
Asumir esto como una necesidad vital en todas nuestras acciones, debe estar relacionado con el bienestar de la sociedad en su conjunto, entendiendo qué, de ese bienestar colectivo, depende el bienestar individual.
Y durante la semana, no salir a la calle si no se trata de algo urgente y al hacerlo evitar las aglomeraciones. En lo posible no usar el transporte público y es preferible caminar. Tener siempre la mascarilla cubriendo la boca y la nariz y de ser posible, el protector facial. Cuidarnos y cuidar.
Finalmente, frente a la crisis sanitaria que vive el país, seguimos teniendo un congreso que está obstinado en destruir lo poco de gobernabilidad que aun perdura. ¿Que buscan los congresistas? Cada uno de nosotros juzgue.



