Debe ser también un anuncio de que de ahora en adelante tendremos un presidente de nuevo estilo. Un antes y un después del tanta veces Pedro con sombrero en la cabeza, en todo acto oficial, sea o no sea oficial.
El presidente de la república, ese es el cargo que ostenta el profesor Pedro Castillo, ha designado, como presidente del Consejo de Ministros, al doctor Aníbal Torres, uno de sus ministros que tiene mayor continuidad.
Es más, lo acompañó en la dura lucha contra los que buscaban impedir que asumiera el cargo de presidente denunciando un presunto fraude electoral, que ha sido negado en todas las instancias, incluso en el poder judicial.
Este cuarto gabinete no es una panacea para un gobierno tan golpeado, como el de Pedro Castillo que ha desperdiciado las mejores oportunidades para formar alianzas. Muchos siguen señalando que la gran alianza es con el pueblo, y eso hace recordar ese lema de la desaparecida Izquierda Unida: El pueblo unido jamás será vencido.
Los que repiten esa supuesta unidad del pueblo, en las condiciones del 2022, olvidan que las movilizaciones del 2021, contra la presidencia de Manuel Merino, fueron espontáneas, de jóvenes que se convocaron por las redes sociales, y así como estallaron, se apagaron.
En cambio, cuando el “pueblo unido” salió contra bel gobierno militar el 19 de julio de 1977, los trabajadores estaban organizados en la CGTP y federaciones como la de los empleados bancarios, de los trabajadores mineros y metalúrgicos del Perú, el SUTEP y otras más paralizaron el país.
Hoy ese pueblo organizado no existe y los partidos políticos, son vientres de alquiler al mejor postor. Pero, guste o no, son las organizaciones que tienen presencia en el congreso, y con ellos debe buscar alianzas y entendimientos para darle gobernabilidad al país.
Y, hablando del congreso, parece que la señora presidente del Congreso, María del Carmen Alva Prieto, no entiende que el local de la Plaza Bolívar no es su propiedad ni de los congresistas. Si los de JORNADA estamos equivocados, emplazamos a la Presidente del Congreso, con todo respeto, para que muestre el titulo de propiedad del local del congreso donde figure que ella es la propietaria.
Eso de decir que es su casa y por tanto, le quita el uso de la palabra a una alcaldesa, lo único que demuestra es la prepotencia de la vieja oligarquía peruana, que se sigue sintiendo dueña del Perú y que los ciudadanos somos súbditos de ellos.



