Una filtración de aguas residuales en el óvalo La Magdalena y la avenida Mariscal Cáceres, encendió la alerta entre vecinos y comerciantes de la zona, luego de que durante varios días se observara la salida de líquido desde instalaciones subterráneas. La empresa SEDA Ayacucho confirmó que el problema se originó por un atoro en la red de alcantarillado provocado por el arrojo de residuos sólidos no permitidos.
El incidente se detectó tras un reporte ciudadano. En un inicio, el agua parecía potable por su apariencia cristalina; sin embargo, las inspecciones técnicas determinaron que se trataba de aguas residuales que, ante la obstrucción de la tubería principal, buscaron salida a través de ductos de telefonía y otras redes subterráneas.
El personal técnico ubicó puntos críticos en las intersecciones de Asamblea con Mariscal Cáceres y Asamblea con Jr. Quinua. En estos sectores encontraron plásticos, retazos de tela y otros desechos que no deben ser arrojados al sistema de desagüe. La acumulación de estos materiales generó presión interna y obligó al agua servida a emerger en una zona distinta al lugar del atoro.
La empresa ejecutó trabajos de descolmatación, limpieza integral y reparación de una fisura detectada en la red. Según informó la entidad, la situación quedó controlada y no se registran nuevas filtraciones en el sector intervenido.
SEDA Ayacucho advirtió que los atoros se incrementan en temporada de lluvias debido a que parte del agua pluvial ingresa al sistema de alcantarillado, el cual no cuenta en todos los sectores con drenaje diferenciado. A ello se suma el vertido de papeles, grasas, residuos de construcción y otros materiales que reducen la capacidad de las tuberías.
La entidad precisó que realiza mantenimientos permanentes con maquinaria especializada, especialmente en zonas donde se reportan obstrucciones recurrentes. No obstante, señaló que la red sanitaria no está diseñada para recibir residuos sólidos ni desechos industriales sin tratamiento previo.
Respecto a eventuales responsabilidades, la empresa indicó que cuenta con un área encargada de supervisar los Valores Máximos Admisibles (VMA), que evalúa descargas comerciales y puede imponer sanciones cuando se detecta incumplimiento, como el vertido de grasas sin trampas adecuadas. Las muestras son analizadas en laboratorio y, si superan los parámetros permitidos, el establecimiento asume los costos y las multas correspondientes.
La empresa reiteró que el mal uso del alcantarillado no solo genera emergencias operativas, sino que también representa un riesgo sanitario para la población, especialmente cuando las aguas residuales quedan expuestas en la vía pública.
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