Su majestad ha dejado un sinnúmero de hechos que servirá para un capítulo más a ese hermoso libro de Paul Tabori, titulado: “Historia de la estupidez humana” donde hay un párrafo que pinta objetivamente este primer año del congreso de la república y de su majestad que la presidió:
“El ser humano a quien la naturaleza ha suministrado órganos sanos, y cuyo instrumento raciocinante carece de defectos, a pesar de lo cual no sabe usarlo correctamente. El defecto reside, por lo tanto, no en el instrumento, sino en su usuario, el ser humano, el ego humano que utiliza y dirige el instrumento.” dice el doctor Feldmann al referirse al estúpido.
Vayamos por partes. Todos los humanos cometemos actos estúpidos en nuestra vida, pero hay algunos que lo hacen tan reiteradamente, que su propio ego no les hace reflexionar de las estupideces que cometen, como el negarle el ingreso al ex presidente de la República, que cumpliendo con el protocolo fue a entregar la banda presidencial. Mientras Sagasti cumplió a cabalidad, porque pudo enviarle con un mensajero, la presidenta del congreso, convertida en una reina, envió a un súbdito a que la reciba en la puerta de “su palacio”.
No es sólo los actos, sino las formas de hablar a los que son sus pares, porque proceden de procesos electorales y son autoridades. Hacer callar a un congresista o invitarla a salir a otra si no está de acuerdo, no es una falta de respeto, es creerse superior a los otros. ¿Podemos denominar a esto segregacionismo o quizás racismo? En JORNADA preferimos un término más sencillo: estupidez.
Y en casi todas sus manifestaciones, su forma de andar, su soberbia a todas luces, sus aires de superioridad frente a las demás personas, sólo la cometen aquellas personas, que como dice Tabori, ”Hay hombres estúpidos que poseen amplios conocimientos; el que conoce las fechas de todas las batallas, o los datos estadísticos de las importaciones y de las exportaciones puede, a pesar de todo, ser un imbécil”.
A las personas se las conoce, no cuando están en el llano, sino cuando tienen poder. Y María del Carmen Alva, será inolvidable para los peruanos, por todos los actos que ha realizado como presidenta del congreso de la República.



