Parece lo mismo, viéndolo así de planteado. De hecho, el triunfo de Donald Trump significó la derrota de Kamala Harris, lo que no explica quien perdió electores, si se comparan los resultados entre las elecciones del 2020, donde ganó Joe Biden a Donald Trump, con los recientes de este 2024, donde Trump se ha impuesto a Kamala Harris.
En las elecciones del 2020, el partido demócrata con Joe Biden derrotó a Donald Trump, del partido republicano que aspiraba a un segundo mandato inmediato, con 81’281,888 de votos, mientras que su rival del partido republicano que sólo alcanzó 74,223,251 votos. Biden se convirtió en el candidato presidencial con la más alta votación en la historia de los Estados Unidos.
¿Qué ha pasado en las elecciones del 2024? A diferencia del Perú, donde el voto es obligatorio, en los Estados Unidos votar no es una obligación, de manera que un ciudadano puede optar por votar o no votar. El avance de los demócratas en las elecciones de la década del sesenta y setenta, impulso al Partido Republicano a buscar el voto conservador a través de las iglesias evangélicas, reacias en la primera mitad del siglo XX a participar en la política.
El voto religioso fue clave para el triunfo de Ronald Reagan y de los Bush -padre e hijo- recurriendo a las ideas conservadoras de las iglesias cristianas fundamentalistas, temerosas por el avance de las ideas liberales y el crecimiento del islam. En respuesta, los demócratas buscaron y lograron el voto de los afroamericanos, los hispanoamericanos, de la comunidad árabe y principalmente de la juventud universitaria.
Las guerras en ucrania y Gaza le pasó factura a los demócratas
Los que han seguido de cerca las elecciones de los Estados Unidos, han señalado una caída en la participación electoral de los jóvenes y en especial de las comunidades o minorías de hispanos, afrodescendientes y árabes -musulmanes o no- a consecuencia de las guerras que se desarrollan en Eurasia y Medio Oriente. Estos grupos minoritarios de ninguna manera iban a votar por Donald Trump, y han preferido no ir a votar.
La guerra de Eurasia, con mayor precisión el conflicto militar entre Rusia y Ucrania, iniciado el 2022, es para los electores producto de la injerencia del gobierno de Joe Biden sobre sus socios de la OTAN, con la finalidad de controlar los recursos estratégicos de Ucrania, negocios en los que estaba involucrado el hijo de Joe Biden.
El conflicto entre Ucrania y Rusia no comenzó en el 2022. Viene desde el 2014, con el golpe de estado del Maidán contra el presidente electo de Ucrania, Viktor Yanukovych, cercano a Rusia, quien consideraba que las relaciones de más de 800 años, entre Moscú y Kiev, había creado sólidas estructuras comerciales, políticas e incluso familiares entre ambos países. El golpe de estado fue impulsado por Estados Unidos durante el gobierno de Obama y la vicepresidencia de Joe Biden.
El discurso antirruso, como prohibir el uso del ruso -lengua mayoritaria en el este y sur de Ucrania y especialmente en la península de Crimea- y los ataques a las comunidades cuya lengua materna es el ruso, fue uno de los elementos que comenzaron a generar fricciones entre el gobierno de Moscú con Ucrania, que llevaron a los tratados de Minsk.
La violencia contra la población rusa fue impulsado por el Partido Nacional Socialista de Ucrania, que tiene como símbolo la esvástica, que clara orientación nazi, que se dedicó con el aval del gobierno a la demolición de los monumentos a los héroes de la Unión Soviética que derrotaron a las tropas de Hitler en la II Guerra Mundial. En lugar de los monumentos a los héroes soviéticos, se levantaron monumentos a los ucranianos, como Stephan Banderas, que se alistaron en el ejército nazi que asesinó a miles de familias judías y rusas.
Es en esta situación que Rusia realiza un referéndum en la península de Crimea, donde está el puerto de Sebastopol, y existe una mayoritaria población que habla ruso, porque ha sido el puerto en el Mar Negro más importante desde el Imperio Ruso y luego la Unión Soviética. Sin ese puerto, Rusia quedaba encerrada sin salida por mar durante el invierno. Crimea decidió incorporarse a la Federación Rusa.
El conflicto llevó a la mesa de negociación en Minsk (Bielorrusia), en la que participaron Rusia, Ucrania, Francia, Alemania y Estados Unidos. El avance hacia el este de la OTAN, burlando los compromisos asumidos en Minsk, y amenazando con incorporar a la OTAN a Ucrania, fue señalado por Rusia como una agresión., ya que ponía en su frontera a un país de la OTAN, donde se instalarían bases de Estados Unidos, y posiblemente con armamento nuclear. Ante esta situación, días antes de que se trate la incorporación de Ucrania a la OTAN, Putin dispuso la operación militar especial el 22 de febrero de 2024, dando inicio a una guerra que ya dura más de 32 meses.
La guerra entre los palestinos y israelíes, es el otro conflicto que ha enturbiado la gestión de Joe Biden, en especial la conducta de su secretario de Estado, que en ningún momento ha buscado ser un mediador confiable, en sus visitas a los países árabes y siempre ha mantenido una clara posición contraria al mundo árabe, de manera puntual a los derechos del pueblo palestino, y de respaldo total a Israel.



