Es cierto que fue una reunión, básicamente una protocolar. Pero en la misma se demostró el interés del presidente de tratar los temas no sólo de designación de funcionarios, sino de políticas de estado con el concurso de los profesionales del país.
Por supuesto que, en la agenda de los colegios profesionales, estaba en primer tema de una agenda que no se trató, la necesaria meritocracia de quienes asuman las principales funciones gubernamentales.
Esto está relacionado, sin lugar a dudas, a las críticas que ha recibido en los últimos días la designación de varios ministros, empezando por el presidente del Consejo de Ministros, quien con algunas declaraciones no ayuda a poner paños fríos para que no se agudicen las contradicciones con la oposición.
Es importante destacar, que la presencia de los colegios profesionales, si se trabaja pensando en los intereses del país, abre las posibilidades de contar con los mejores cuadros técnicos en cada una de las profesiones, al margen de intereses partidarios.
Esto debe quedar claramente definido, ya que los colegios no pueden tampoco convertirse en agencia de empleos al servicio del gobierno, como lamentablemente ha ocurrido en algunos colegios profesionales en varias regiones del país.
Con estas precisiones, el rol de los colegios profesionales no será quien proponga funcionarios, pero si un actor vigilante que estos no tengan en los registros de sus colegios, actos que pongan en duda la calidad profesional y, peor aún, faltas éticas en su desempeño profesional.
Hay que destacar, que los partidos políticos o las alianzas que se forman antes o después de las elecciones, son los que van a asumir las gestiones de gobierno. Esto sucede en todas las democracias, desde Estados Unidos, para poner un ejemplo.
Así, en el gobierno de Donald Trump los funcionarios fueron republicanos, y en la actual gestión de Joe Biden, son demócratas. Y en nuestra historia peruana, los partidos siempre han designado a sus militantes como ministros y funcionarios. Presidente Alan, ministros apristas, y nadie dijo nada.
Por eso es risible y ridículo que Jorge del Castillo y Mauricio Mulder critiquen a Pedro Castillo por poner a militantes de su partido como ministros. ¿Que querían? ¿Que le pida al Apra cuadros profesionales para los ministerios?



