El gobernador regional de Ayacucho, Wilfredo Oscorima, acostumbrado a burlarse de los ayacuchanos, al extremo de calificar en los términos más agraviantes a los pobladores de las zonas urbano marginales, se ha burlado nuevamente de Ayacucho, presentando un lamentable espectáculo durante los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025.
Hay que ser un resentido contra una ciudad o despreciarla así como a sus habitantes, para poner a la ciudad en un evento internacional, para que los pocos atletas que llegaron a la ciudad, retornen a su lugares de origen, recomendando a sus paisanos que nunca, ni así sea regalado, viajen a Ayacucho porque no encontrarán nada importante.
Es que para Ayacucho y ojalá la mala experiencia sirva de algo, no volver a escuchar a sujetos que se sienten superior a los demás ciudadanos, que se auto titulen “líderes”, cuando en el fondo son megalómanos, acostumbrados a burlar las normas, porque “el dinero todo lo puede”. Este tipo de personajes, sin patria y sin ley, creen que con su dinero pueden comprar todo, incluyendo la justicia.
Ninguna crítica que se le haga a Wilfredo Oscorima y a la corte de aduladores que lo rodean solucionará el desprestigio luego de esta vergonzosa organización de los XX Juegos Bolivarianos. Ni siquiera las 4 disciplinas escogidas para desarrollarse en Ayacucho fueron difundidas y generar interés entre los pobladores. Todo fue entre las 4 paredes del gobierno regional.
El saber tradicional de los pueblos, es sabiduría que nos transmitieron nuestros mayores, se resumía en que el burro nunca patea dos veces. Y cuando lo hace, es porque la persona lo ha provocado. Tenemos que aceptarlo: Oscorima no ha pateado una vez al pueblo de Ayacucho, lo ha hecho tres veces y esta última es la peor, no solo por haber destruido el estadio Ciudad de Cumaná y el Coliseo Ciudad de Caracas, dejándonos sin escenario deportivos, sino que está preparando a su heredero para que continúen las tropelías contra Ayacucho.
Por eso, así como a nivel nacional, los ciudadanos que no quieren que continúe la mafia corrupta en el congreso y que tampoco la hija del tirano Alberto Fujimori llegue a la presidencia, al Fujimori Nunca Más, hay que agregar Oscorima Nunca Más.
En toda sociedad que se respete tiene llegar un momento en que la paciencia abra camino a la acción y que mejor que expresarse en esta campaña electoral, dónde está en juego el futuro de la patria y de la región. Nada con la corrupción y sancionar a los corruptos. La impunidad no debe ser la norma en esta país. Basta ya.



