grande o simplemente nos complicamos la vida cuando estamos en un punto de la ruta, perdemos la brújula y no divisamos un Norte. Solo sabemos que ya nadie confía en nadie. Los Partidos Políticos son solo una ficción institucionalizada, empeñada en convertirnos en ciudadanos ignorantes en Política y de allí sin Faro ni Brújula llevarnos a la protesta desmedida, generalmente violenta donde la vida y el plan de vida de cada quien no les merece el mínimo respeto. Parece ser que ya no hay pensamientos políticos solidarios, como que los Ideales humanos los vamos perdiendo paso a paso, de año en año, como que la Reforma de la Descentralización en el 2002 nadie ha querido aceptarla en su verdadera dimensión pedagógica participativa, fortalecedora de liderazgos auténticos.
Nos desentendemos de ella porque creemos que un solo Poder Nacional es suficiente para gobernar nuestro país. Como que aún subyace la idea colonial de tener gobernantes autoritarios, como que los extrañamos. Eso me lleva a deducir la obstinación de la señora K que casi logra el poder en tres legales pero vergonzosas oportunidades consecutivas, sin mérito alguno, solo por ser hija biológica de un presidiario conocido.
En su tercer intento (2021) logró solo el 7.5% del voto de los sufragantes ayacuchanos y a nivel nacional su escaso 13.04% le fue suficiente para entrar a segunda vuelta. 18.9% fue el porcentaje de su rival ganador de la vuelta inicial. El votante se inclinó por una ciudadana desacreditada como tal y un sindicalista radical desconocido como político. Todo fue legal, primó el imperio legal de una mayoría relativa reconocida legalmente como votante. Digo mayoría relativa legal pues en las elecciones la ley electoral anticonstitucionalmente no reconoce la opinión neutral o abstencionista erróneamente denominados blancos/viciados que en los últimos procesos electoral han estado en un promedio del 20% de los sufragantes. Si a eso le sumamos el promedio ausentista electoral del 20% acostumbrado en las elecciones, se infiere que en estos actos electorales solo participan no más del 60% de los votantes registrados en el Padrón Nacional.
La actual legislación electoral y el incumplimiento de la legislación pedagógica, formativa, participativa de la reforma descentralista nos está debilitando progresivamente, tal parece que ya estamos en aguda anemia política masiva. Este Congreso no quiere y los anteriores tampoco han querido legislar oportunamente correcciones electorales, los Ejecutivos Nacionales ya se acostumbraron a violar la ley descentralista. Los actuales llamados líderes políticos, sociales, gremiales y académicos permanecen indiferentes, inopinantes, añoran el colonialismo, el autoritarismo denigrante, autocrático, discriminador. Nos cuesta reconocer que el triunfo de Perú Libre fue legal. Vergonzante, infeliz, irracional, pero legal.
Estamos pagando el error legal engendrado por el perverso sistema político actual contrario a la formación de una cultura democrática participativa para crear liderazgos auténticos. Los gobiernos regionales no se libran de esta culpa. Ya lo hemos venido diciendo en decenas de ocasiones. Actualmente no representan auténticamente a sus poblaciones regionales, no se percatan que son vasallos del poder nacional y actúan temerosos de ese poder. Hay que salir lo más airoso posible del actual chantaje político en que nos encontramos, pero para ello necesitamos entrar a la sensatez. Da vergüenza que el FREDEPA intente liderar una solución sin convocar a instituciones reconocidas. Será porque lo lidera una ciudadana ex senderista y eso deja mucho en que pensar.



