En el caso de muchos políticos peruanos, construir su prestigio y presencia en la política peruana le llevo tres décadas, y todo ese capital político lo han arrojado al estercolero. Como señalamos, han caído de la cumbre más alta a una fosa nauseabunda.
Jorge del Castillo aparece en la política peruana en la segunda mitad de la década del 80, cuando apadrinado por Alan García Pérez, ocupa la alcaldía de Lima. No fue un alcalde brillante, pero cumplió con sus metas y luego pasó al parlamento.
Pero es reconocido por su lealtad y poner el pecho en un momento decisivo: ocultar a Alan García el 5 de abril, cuando, según declaraciones hechas por él y Alan, esa noche Alberto Fujimori ordenó que Alan García sea asesinado donde lo encuentren.
En la defensa de la banca privada, que Alan García quería estatizar surgió la figura de Lourdes Flores Nano, una joven dirigente y la promesa del PPC, partido que fundó y presidió Luis Bedoya Reyes.
Destacó como una de las congresistas que lideró la lucha contra la corrupción del gobierno de Alan García junto con Fernando Olivera y Pedro Cateriano. Era la imagen de una mujer combativa, cuya imagen se deterioró un poco por las sucesivas derrotas, pero en el imaginario político, siempre fue considerada una mujer de principios democráticos.
Pedro Cateriano es autor de un libro magnífico: Sin anestesia. Una década de lucha por la democracia. Detalla allí: La impresión que me llevé de Keiko Fujimori (es que ) no estaba a la altura de las circunstancias” y lo demostró dice en medio de este párrafo, cuando dirigió la oposición a PPK.
Décadas después, todo el esfuerzo realizado para mantenerse como los políticos representativos de sus partidos, en los casos de Lourdes Flores Nano y Jorge Del Castillo, y de un demócrata a carta cabal, que era Pedro Cateriano, se ha ido al tacho, convertidos en la comparsa de Keiko Fujimori, en un reclamo que saben que es falso: no hay fraude, salvo en la imaginación patológica de la hija del dictador que los tres combatieron.
Lamentable. No los recordaremos por lo que hicieron bien, sino por haberse metido en la miasma, donde está lo más retrogrado y antidemocrático de la política peruana.



