Este es el sentido de una moción que se sabe está circulando entre los congresistas de Acción Popular, los más interesados en conseguir la vacancia de Francisco Sagasti, y por supuesto, uncir a uno de ellos como presidente del Perú, con prerrogativas de anular las elecciones.
Pero no la tienen todas consigo. Ya el secretario general de Acción Popular ha señalado que no avala las majaderías de los congresistas, especialmente de Merino y Burga, que están desprestigiando al partido que fundara Fernando Belaunde Terry.
De acuerdo a informes internos, estos congresistas estarían impulsando la elección del tribunal constitucional para luego promover la nulidad de las elecciones por supuesto fraude electoral y quedarse un año más como congresistas.
Lo mismo sucede en Alianza para el Progreso, porque el propio presidente de ese partido ha desautorizado a un congresista que coordina acciones con la derecha fascista para anular las elecciones.
De manera que, sin estos aliados en el congreso -salvo uno que otro despistado- el apoyo a Keiko se reduce a Lourdes Flores Nano y lo poco que queda del PPC, así los restos del Apra con Nidia Vílchez y Jorge del Castillo.
Por otro lado, López Aliaga juega sus propias cartas. Ha comenzado a poner disciplina en su bancada, separando a uno de los congresistas electos que ha cuestionado las declaraciones del congresista Jorge Montoya, quien abiertamente promueve un golpe de estado para impedir que Pedro Castillo sea proclamado presidente del Perú.
El congresista separado, Héctor Valer, no debe ser el único en las filas de Renovación Popular que discrepa con la vocación antidemocrática y decididamente fascista que tiene el ex marino Montoya. Por eso, la decisión busca demostrar autoridad ante posibles declaraciones de otros contradiciendo a López Aliaga o Montoya.
López Aliaga quiere la nulidad total de las elecciones, de manera que ya no piensan en que Keiko Fujimori sea la que asuma el mando del gobierno. Y con él está la facción del Apra que dirige Mülder que como sabemos no coincide en absoluto con Del Castillo.
Sola, sin más aliados, lo más probable, con gobernabilidad e incluso con un golpe de estado, su carrera política ha terminado y podría ir a la cárcel, como señaló Vladimiro Montesinos.



