que como decía Bolívar en 1815, es el que menos posibilidades tiene de ser una república, porque tenía varios males: una aristocracia inútil y rentista, que vivía en el lujo porque tenía mucho poder económico, una población indígena convertida a la servidumbre y esclavos que no conocían la palabra libertad.
Esa aristocracia nunca iba a desear la democracia, y menos permitir que los otros, los indios o los negros asciendan al poder. No eran colonizadores en el verdadero sentido de la palabra, eran recaudadores de impuestos de los indios y explotadores de los negros esclavizados.
Doscientos años después de la independencia, esa aristocracia y los que se sienten parte de la misma o los imitadores, que han llegado de provincias y han ascendido socialmente, piensan igual que la vieja aristocracia: desprecian al indio y al negro, y nunca los sentirán parte de la sociedad a la que pertenecemos.
Esa informalidad la encontramos en los movimientos políticos que hoy disputan el gobierno local y el gobierno regional. Son empresas informales que hacen política, contratan operadores y con ellos buscan ganar. Por supuesto, luego tienen que pagar a los financistas.
Estamos a menos de tres semanas para elegir al nuevo gobernador regional, y lo único que conocemos de ellos, no son sus virtudes, sino su prontuario policial y político, manchado por supuestos actos de corrupción. Lo mismo sucede con los que postulan a las alcaldías.
Y ni que decir de los candidatos a consejeros. Son tantas listas, que muchos de ellos ni siquiera son conocidos por sus vecinos de cuadra, así que si salen elegidos consejeros, la gente se preguntará: ¿Y de donde salió este?
Y ni que de3cir de los candidatos a regidores. Hay de todo, como en botica, pero calidad, parece que es lo que falta.
En fin, el 2 de octubre tendremos que elegir. ¿Qué haremos los ciudadanos? Vitar y que salga quien salga, no sabemos que hará ni a que se dedicará.
Porque a dos semanas de las elecciones deberían estar las campañas en todo su apogeo. Mítines en los barrios, en los distritos. Caravanas de candidatos, presentaciones en la radio, la televisión y las redes sociales. Polémicas y debates en las plazas públicas. Nada de eso se da.
Son elecciones donde se va a elegir a mudos.



