Este es un delito contra el medio ambiente y de nada valen las justificaciones de que forman parte de la tradición. Y peor, porque con la ola de calor que estamos soportando acompañado de ventarrones, el fuego avanza con mayor velocidad.
Pero no se han limitado a generar un incendio en Campanayoc. Se sabe que también se han reportado incendios en otros puntos de la región, lo que significa, que es una “costumbre” difícil de superar mientras no se realicen acciones de parte de los ministerios de Desarrollo Agrario y Riego; del Ambiente; de Educación; y de Cultura.
Estos 4 ministerio deben trabajar de manera coordinada con los productores agrarios, para que los pobladores de las zonas rurales no quemen las pasturas, porque es falso que eso mejora la tierra, porque además atenta contra el medio ambiente. Y esa tarea debe ser complementada con educación, para que los niños sepan los daños que se causan con esos incendios forestales, y cultura, para que se demuestre que hay costumbres culturales que ya es tiempo de superar.
En el caso de Ayacucho, tenemos la dirección Agraria, la de Medio Ambiente, de Educación y de Cultura, las que deben organizar seminarios, cursos, capacitaciones y otros eventos, donde se informe ampliamente a los productores agrarios de los graves daños que generan en el ecosistema. Además, si los incendios se propagan cerca de centros poblados, puede generar incendios en viviendas.
Por supuesto, que la primera en actuar, es la Dirección Regional Agraria y para esto debe contar con la colaboración de las organizaciones de los productores agrarios, como la FADA y la Asociación de regantes. Con ellos es importante realizar talleres que les permitan no sólo evitar los incendios de los pajonales de ichu, sino como utilizarlo en beneficio de las propias familias campesinas.
El ministerio del ambiente debería complementar el trabajo de los técnicos agrarios, explicando la importancia de mantener el equilibrio del ecosistema alto andino, la necesidad de proteger a la fauna y flora, que garantiza la fertilidad de la tierra y que la fauna es fundamental para el desarrollo agropecuario y social.
Finalmente Educación debería incidir en las zonas rurales la importancia de evitar todo tipo de quema de las plantas, y en especial de los bosques, que pueden generar daños a la salud de los pobladores.



