La ausencia de varias instituciones y más aún, ls opiniones de muchos entendidos, de que los carnavales son una fiesta popular que, con los concursos, desfiles y otras innovaciones, se había perdido la espontaneidad que caracterizan a estas fiestas, encontró respaldo en un sector de la población, para que sea nuevamente durante los días de carnaval, una fiesta sin ningún tipo de prohibición.
Pero algo andaba mal, cuando la municipalidad se enteró que había comparsas, especialmente de barrios y asociaciones, que estaban ensayando para participar en los carnavales, y dispuso, que estas, se inscribieran y paguen una suerte de derecho de piso, para pasar por la plaza mayor de Huamanga.
Si la municipalidad decidió no participar, era lógico entonces que debería quedar al margen y dejar que la población celebre los carnavales como desea hacerlo. Es decir, dejar en libertad a los que organizan las comparsas, que no sea requisito ni impedimento el paso por la plaza mayor, y como no hay Ño Carnavalón, solo se limitará al domingo, lunes y martes de carnaval.
Estas incoherencias de la municipalidad, genera traspiés a una gestión que recién comienza. Puede justificarse aduciendo que son nuevos en la gestión, que no conocen sus responsabilidades frente a este tipo de celebraciones. Eso no es creíble, porque hay personal de planta que conoce plenamente como participa la municipalidad en estos festejos.
Además, no olvidemos, que, entre otras cosas, hubo argumentos de que no se debía celebrar los carnavales, por la situación que vive el país y ha causado la muerte de diez personas el 15 de diciembre.
Los carnavales se han a celebrar, esto es innegable y van a tener como centro a la imagen de Dina Boluarte. Y esto no es malo: los carnavales siempre han sido y seguirán siendo irreverentes, es el desorden organizado.
Lo que si debe importar es que se respeten algunas normas básicas en una ciudad como Ayacucho, que sufre de racionamiento de agua. Es cierto que esta lloviendo estos días, pero no lo suficiente ha llovido en enero como para tener en su nivel la represa de Cucho Quesera.
La Municipalidad y la empresa prestadora de los servicios de agua potable, deberían hacer una campaña permanente y prohibir el uso excesivo del agua durante los carnavales.



