Mario Zenitagoya | Otra Mirada
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«La violencia contra la mujer es una de las injusticias más antiguas y extendidas de la humanidad” Tedros Adhanom (director general de la OMS)
El 25 de noviembre en el calendario internacional se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
La violencia de género es y ha sido a lo largo de la historia una importante problemática y lacra social, que se ha llevado por delante muchas vidas y arruinado otras tantas.
La lucha contra esta realidad ha adquirido relevancia social únicamente en los últimos tiempos, aunque diferentes voces han ido expresando el sufrimiento de quienes padecen malos tratos, la indignación y la necesidad de hacer frente a este tipo de actos, opina el psicólogo Oscar Castillero.
Alrededor de 840 millones de mujeres, una de cada tres en todo el mundo, sufrieron violencia de pareja o sexual en algún momento de su vida, advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que también evidencia un muy lento avance en la lucha contra estos abusos.
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Ello se hace patente de manera especial en el caso de la violencia en la pareja, donde en las últimas dos décadas sólo se ha logrado una reducción anual de en torno al 0,2 %, denuncia el informe, que se publica cinco jornadas antes de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre).
El estudio, con cifras completas hasta 2023, es el primero que la OMS publica sobre esta cuestión en cuatro años, y por primera vez incluye estimaciones sobre violencia contra la mujer fuera del ámbito de la pareja.
Al menos 263 millones de mujeres la han sufrido, aunque la organización advierte que el número real puede ser mayor, ya que no hay datos completos de todos los países, según la OMS.
Al respecto, la OMS denuncia que en 2022 sólo un 0,2 % de la ayuda global al desarrollo se dirigió a programas para combatir la lucha contra la violencia que sufren las mujeres, un porcentaje que además va en descenso, según alerta la agencia sanitaria de la ONU.
Ninguna edad es ajena a los abusos, pero el estudio subraya especialmente la que sufren las adolescentes, con un 16 % del total de chicas de entre 15 y 19 años, o 12,5 millones, que han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en el último año estudiado.
En lo que respecta a la violencia física o sexual dentro de la pareja, donde la media mundial de mujeres que la han sufrido en su vida es del 24,7 %, las regiones más afectadas son el subcontinente indio y el África Subsahariana, donde las tasas superan el 31 %.
En Norteamérica el porcentaje es del 27,9 %, muy similar al de Europa y Asia Central (27,7 %), mientras que en Oriente Medio y Magreb es del 26,8 % y sólo se sitúan por debajo de la media global Latinoamérica (23,5 %) y Asia Oriental-Pacífico (18,5 %).
Entre los países que presentan tasas más altas en este apartado de violencia de pareja en algún momento de la vida figuran lugares de diversas regiones, tales como Afganistán (50,9 %), Bangladés (48,9 %), Bolivia (52,8 %), República Democrática del Congo (48,5 %), Guinea Ecuatorial (53,3 %) o Sudán del Sur (54,3 %).
A la vista de las cifras la OMS, recomienda el refuerzo de leyes de empoderamiento de mujeres y niñas, y la inversión en sistemas de recogida de datos para medir los avances o retrocesos en la lucha contra esta lacra.
En el caso peruano, la violencia contra la mujer engloba el aumento de feminicidios, que según un informe del programa Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones vulnerables registra entre enero y septiembre de 2025 más de 100 feminicidios. Especialistas advierten que la falta de acción y la débil aplicación de protocolos convierten las denuncias, en crímenes anunciados. Además, piden que las autoridades involucradas en esta atención deben estar mejor capacitadas y actuar de manera articulada. Muchas denuncias no se tratan con la urgencia que requieren. Detrás de cada caso hay una historia de violencia acumulada. Ayacucho muestra un 2,6% de estos actos violatorios a la vida.
No olvidemos que el silencio también es violencia.



