Mario Cueto | Opinión de Miércoles
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Ya conocemos a los candidatos que buscan ser elegidos, en los diferentes niveles de poder gubernamental nacional, el próximo 12 de abril. Sin embargo, en términos generales, entre muchos de ellos, contamos con candidatos, caracterizados por su carencia absoluta de valores, ética y política, es decir, ignorantes de lo que es doctrina e ideología, así como dignidad y autoestima, que hacen gala de esa capacidad de transitar de un partido a otro, en cada proceso electoral, para representar nuevas corrientes en organizaciones políticas, pretendiendo que la población olvide las traiciones en que han incurrido, especialmente quienes ya están en el congreso o en palacio de gobierno: tomados como botín, para el logro y consolidación de propios intereses, en desmedro del pueblo peruano, de la gobernabilidad y de la propia democracia; como se da en el gobierno que va llegando a su fin. Muchos de los candidatos, además de lo señalado, demuestran hipocresía; pues tenemos a congresistas que son candidatos al senado, pese a que se opusieron a la bicameralidad, candidatos que se opusieron a la reelección y vuelven a postular, así como aquellos que votaron por la inhabilitación de la fiscal Espinoza, por venganza, al encontrarse investigados por dicha magistrada.
Los últimos meses de una gestión iniciada el 2021, asistimos a una sucesión de mandatarios sin ningún criterio de una hoja de ruta o de gestión definida, con un conjunto de corruptos intocables y enquistados en las instancias de gobierno, con un mandatario que actúa dedicado al show, en medio del incremento de la inseguridad, criminalidad, chantajes y extorsiones; con una democracia donde las principales instituciones tutelares y de defensa del estado de derecho, han perdido independencia y autonomía, ahora son brazos o tentáculos sumisos al congreso, como el TC, la Junta Nacional de Justicia y la Defensoría del Pueblo, entre otros y, en este panorama, asistimos a un proceso electoral totalmente inédito en el país.
Muchos candidatos, buscan remozarse, ser elegidos o reelegidos, apelando convencidos de lo que decía Mark Twain “legalmente la política es la única profesión en la que se puede mentir, engañar y robar y, aun así, ser respetado”, por lo que, parafraseando a George Orwell, diría “un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones, traidores, tránsfugas y que se financia ilícitamente, no es víctima, es cómplice”.
A poco de las elecciones de abril, todos los antecedentes que conocemos, deben ser debida y oportunamente analizados y evaluados, con absoluta transparencia, sin dejar de lado, con superficialidad e indiferencia, el pretexto de una convivencia pre electoral “pacífica”, de tal suerte que la honestidad y la verdad, orienten conscientemente nuestro voto, y no los regalos de los candidatos que, moral y éticamente, deslegitiman las elecciones y generan inestabilidad y desconfianza.



