La ausencia de partidos políticos es una de las debilidades de la democracia peruana. Y sin partidos políticos no hay escuelas de cuadros. Y sin escuelas de cuadros no tenemos entonces militantes con la capacidad de exponer y sustentar la ideología, y los programas de gobierno y los planes a corto y mediano plazo.
En pocas palabras, los actuales candidatos no están preparados para asumir las tareas de legisladores, que es la principal función de los parlamentos. Y no se trata de redactar leyes, que de eso se puede ocupar el personal de su despacho, sino en saber que leyes va presentar el partido en el que milita y por tanto, demostrar que el conoce el tema, y junto con su bancada van a sustentarlo.
De los 57 candidatos al congreso que tiene Ayacucho para ocupar uno de los tres escaños, podemos afirmar, sin ánimo de herir susceptibilidades, que desconocen cómo van a sustentar en el congreso los programas de gobierno, que deben ser respaldados por leyes, que anuncian los candidatos a la presidencia de la república. Es más, algunos no saben o desconocen cual es el programa del partido en el que militan.
Esta situación debe obligar a las instituciones del estado, como la Defensoría del Pueblo y el Acuerdo Nacional, a que organicen ciclos de información -si ponemos la palabra capacitación pueden sentirse ofendidos- para quienes resulten elegidos congresistas de la república.
Y lo planteamos a nivel nacional, no sólo para los congresistas de Ayacucho. Di bien es cierto que el conocimiento de la preparación de los congresistas lo hacemos sobre la base de lo conocido en los candidatos de Ayacucho, podemos extrapolar que es similar en todas las regiones, incluida Lima Metropolitana.
Es más. Algunos candidatos han señalado que la organización por la que postulan propone una nueva constitución. Y no saben explicar porque están en contra de la actual constitución. Algunos lo hacen en base a generalidades, por ejemplo, argumentado que “es una constitución fujimorista” o “es una constitución neoliberal”.
Y por supuesto, no tienen ni idea de que tipo de constitución ellos proponen. “Una que lo haga el pueblo” afirman algunos, como si “el pueblo se va sentar a redactarla”.
Esto debe llamarnos a preocupación, si no, vamos a lamentarnos el haberlos elegido para que nos representen en el congreso.



