Los sectores que están en contra del gobierno de Dina Boluarte han anunciado una movilización nacional, que han denominado la Tercera Toma de Lima. Una convocatoria de esta naturaleza, merece una respuesta responsable, pensada y que busque calmar los ánimos y no incendiar la pradera.
¿Qué ha dicho la presidenta Dina Boluarte? Ha contestado a esta convocatoria con una pregunta, que esconde una amenaza: ¿Cuántos muertos más quieren? En clara alusión a los 50 muertos en las movilizaciones en el sur del país y en Lima, que han sido calificadas, como los casos de Ayacucho y Juliaca, como masacres y ejecuciones extrajudiciales.
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El gobierno de Dina Boluarte se está, con cada declaración que hace, degradándose hacia una dictadura cívica, y sólo falta que exista un pronunciamiento de las fuerzas armadas, para calificarla como una dictadura cívico militar.
¿Dictadura? Nos dirán que eso es falso, porque funciona el congreso, tenemos al poder judicial, la fiscalía de la nación, la defensoría del pueblo, el tribunal constitucional y los organismos electorales. La pregunta es ¿cuántos de ellos son independientes?
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La sentencia dada por la sala de casación de la Corte Suprema, que preside el vocal supremo César San Martín, en una clara violación de la Constitución del Perú, de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, ha señalado que las movilizaciones pacíficas de los ciudadanos, reclamando sus derechos, son delitos que merecen ser sancionados con prisión.
La fiscalía de la nación separo la fiscalía de derechos humanos y terrorismo y creo dos fiscalías: una que ve derechos humanos y otra que ve terrorismo. Las violaciones a los derechos humanos, supuestamente investigará las violaciones de los derechos humanos durante las protestas de enero y diciembre.
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Pero a su vez, especialmente a los heridos y detenidos durante estas protestas les abrirán investigaciones de supuestos actos de terrorismo. Por ejemplo, ya un magistrado ha señalado que tomar un aeropuerto es considerado por las Naciones Unidas como un acto terrorista. Es una verdad a medias. Porque es terrorismo, cuando un grupo armado, ingresa a un aeropuerto, y una vez adentro, saca sus armas para reducir a los pasajeros a quienes considera rehenes, para obtener alguna demanda política. Ni en Juliaca y menos en Ayacucho, los manifestantes estaban armados con capacidad de tomar el aeropuerto y capturar rehenes.
Volviendo a las declaraciones de la señora Boluarte, podemos invertir la pregunta ¿Cuántos muertos necesita para darse cuenta que el Perú no quiere que siga ejerciendo la presidencia y que convoque a elecciones generales?



