El mundo globalizado nos ha puesto frente a la complejidad de los hechos, no interesa lo distante que se esté de los lugares donde ocurren. Argentina, no está, en las mediciones actuales a 3 mil kilómetros de distancia, sino a tres horas de adelanto.
Esta cercanía, nos convierte en testigos de lo que sucede fuera de nuestras fronteras nacionales, y nos obliga a pronunciarnos, porque hoy, la democracia y los derechos de los pueblos peligra ante el avance de los neo conservadores, que han logrado la presidencia de Argentina.
Los trabajadores argentinos, tienen una larga tradición sindical. Los gremios se mantienen fuertes, pese a la represión de la dictadura de Rafael Videla y sus continuadores, que no lograron quebrar a los sindicatos y menos a la Confederación General de Trabajadores que tiene la capacidad de convocar a los gremios y enfrentar al gobierno de Javier Milei.
La consigna de la movilización no deja lugar a dudas de lo que persiguen los trabajadores: Ganar la calle hasta que caiga el gobierno. Bajo estos lineamientos, la gran movilización de la Confederación General del Trabajo de Argentina, convocada para este 24 de enero de 2024, se presenta como la antesala de una huelga general indefinida.
La oposición al gobierno de Javier Milei, que según las pancartas que se muestran en las calles, es el resultado lamentable del “grupo numeroso de imbéciles, ignorantes y zombies que voto antes por Macri y ahora por Milei”, amenaza a radicalizar sus medidas de rechazo, como sucedió hace más de dos décadas.
Agregan, descalificando al gabinete en el gobierno como una “banda de rufianes” “que no tiene ideología, que busca sólo sacar provecho y rematar las industrias, los minerales, todo lo que puedan, sin límite”.
La movilización del 24 y la huelga indefinida, de concretarse esta última, es contra la política anunciada de que va de privatizar todas las empresas públicas y entregar los recursos naturales, especialmente mineros y petroleros a empresas extranjeras, especialmente de Estados Unidos.
La polarización que vive Argentina, es continuidad de los discursos de odio que utilizó Javier Milei durante la campaña, cuando armado con una motosierra anunció la destrucción del estado, para reducirla a su mínima expresión.
¿Podrán los sindicatos hacer retroceder a Milei? Basta decir que la vicepresidente Victoria Villarruel es ultraconservadora, justifica los crímenes de los militares durante la dictadura, y condena a los organismos de derechos humanos.
En este panorama, hay voces en Argentina que temen que Milei, este dispuesto a terminar con los 40 años de democracia que vive el país de La Plata.



