No existe en la memoria de la nación una ceremonia, como la realizada en el Teatro Nacional en la noche del miércoles 16, para la entrega de la credencial como ganadora de las elecciones y por tanto presidente electa, a la señora Keiko Fujimori. Los anteriores presidentes electos, lo recibieron en el local del Jurado Nacional de Elecciones, porque han sido electos, pero no eran presidente en ejercicio. Para eso, se requiere que juramente en el Congreso.
Esta actividad, que concluyó siendo un mitin político demuestra como los poderes del estado comienzan a alinearse con el poder ejecutivo. Esto no debe sorprendernos, dado los antecedentes que deja en congreso de la república, controlado y manejado por el fujimorismo.
La democracia se sustenta en el equilibrio de poderes. Pero no es sólo una declaración lírica, es el compromiso de los gobernantes de respetar la independencia del poder judicial, del legislativo y de los organismos autónomos como la SUNAT, la RENIEC, entre otros.
Pero el último año, en especial luego de la elección de José Jerí como presidente del congreso y de Fernando Rospigliosi como vicepresidente, ha sido la demostración en vivo de como actuará el gobierno de Fujimori, que ayer convirtió la entrega de la credencial, como una demostración de fuerza.
Lo tenemos avisado. Con Keiko Fujimori de presidente, es posible esperar mas de una ingrata sorpresa. Las declaraciones en el sentido de que ha aprendí do pedir perdón y a perdonar, es gaseosa, cuando no se precisa a quienes ha pedido perdón y a quienes ha perdonado, ni las razones de por medio.
Por ejemplo ¿respetará el fujimorismo la independencia del Poder Judicial? Podemos afirmar que no lo hará. Y como prueba están las declaraciones del senador electo y actual encargado de la presidencia del congreso Fernando Rospigliosi, quien ha ofrecido “barrer el congreso” y sacar a todos los jueces, cuyas sentencias no le agradan.
Está el comportamiento de la Junta Nacional de Justicia, elegida por este congreso, utilizado como el instrumento del fujimorismo para perseguir jueces y fiscales “incomodos” para el fujimorismo. Los han destituido y les abrieron procesos a estos jueces “caviares”.
Si estos son los antecedentes, cuando todavía es posible opinar en los medios de comunicación independientes, ¿hasta cuándo existirá libertad de prensa en el Perú? No podemos pronosticar, pero dadas las circunstancias, es posible que le hagan la vida imposible en el Perú a más de un periodista que sea de oposición. Lo hizo Alberto ¿porque no lo hará Keiko?
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