Al conocerse el resultado (aún no oficial) dando como ganador al candidato de Wari LLaqta para ocupar nuevamente el sillón de Gobernador regional no fue sorpresa, se esperaba por el gran derroche de dinero y con la obsesión en la mano para ser nuevamente impregnado en pleitesía por sus incondicionales. Pero lo que si llamó la atención es que los votos en Huamanga fueron mayormente de los jóvenes (¿ignorancia política? O será que consideran a la corrupción como salvadora del presente y futuro.
¿Acaso no es cierto la mirada de esperanza puesta en la juventud para que sean ellos los protagonistas de nuevos tiempos a favor de la población? ¿fueron encantados con ofrecimientos? El tiempo y la historia lo dirá,
En cuanto a un sector de los medios de comunicación local no tiene sentido ocupar espacio de comentario, porque la historia de muchos de ellos es bastante conocida y se sabe a dónde van.
Otro sí: ¿cómo se van dando cambios en el mundo, será que también nos hemos convertido en cómplices de los corruptos? Nos olvidamos de la honestidad, la verdad, ¿la ética y la solidaridad? Aún flota en la opinión pública sana, cuanto ofreció el “ganador”
La corrupción es un tema que ha entrado en la agenda pública y académica en los últimos 20 años, y en este tiempo se han multiplicado los estudios sobre sus causas y sus efectos. La preocupación sobre los impactos negativos de la corrupción sobre la legitimidad de las democracias y en definitiva sobre su estabilidad parece ser el principal estímulo para el análisis del fenómeno. Sin embargo, poco es el espacio que se le ha dado al análisis del impacto de las variables institucionales, y menos aún la atención que se le ha prestado a los sistemas electorales como catalizadores o inhibidores de la corrupción.
Ellos con menores ingresos (Instituto de Ciencia Política de Uruguay).
La corrupción es, hasta la actualidad, uno de los problemas más preocupantes para la población peruana y afecta directamente la legitimidad de las instituciones públicas. Una manera de medir la incidencia de la corrupción en un país es a través del índice de percepción. Si bien esta medición puede reflejar cierta subjetividad, es importante tenerlo en cuenta.
De acuerdo al Barómetro de las Américas de Latin American Public Opinión Project, Perú fue el país más preocupado por el tema de la corrupción a nivel regional, un 36% de la población lo señala como el principal problema, por encima de otros temas como la economía, la seguridad, la inestabilidad política y otros. Ese mismo resultado se registró, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2020), en el semestre octubre 2019 – marzo 2020, cuando la corrupción se mantuvo como el principal problema del país con un 60.6%. Además, revisando los informes previos de esta última institución, se aprecia que desde el año 2017 hasta la actualidad, se consolida la ubicación de la corrupción sobre la delincuencia como el principal problema en el Perú. Pero los corruptos en su gran mayoría no están entre las rejas o con sanciones para ejercer cargos públicos. O será que no hay cárceles sufrientes en el país.
En cuanto a las instituciones que conforman el sistema judicial, de acuerdo con el INEI (2020), en el periodo octubre 2019 – marzo 2020, un 73.1% señaló no confiar en el Ministerio Público, un 82.3% desconfía del Poder Judicial, un 72.1% manifiesta no confiar en la Procuraduría Anticorrupción y un 66.6% dice no confiar en la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción. A diferencia del periodo julio – diciembre 2019, en el que un 73% de los encuestados señaló no confiar en el Ministerio Público, un 82.5% desconfía del Poder Judicial, un 71.2% manifiesta no confiar en la Procuraduría Anticorrupción y un 67.4% dice no confiar en la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción (INEI, 2020). Lo cual nos muestra que no se han dado cambios sustanciales respecto a los bajos niveles de confianza en las instituciones del sistema judicial en ambos periodos.
La corrupción sigue vivita y coleando, más aún en épocas electorales donde ya llegamos los ayacuchanos y ayacuchanistas a ser estigmatizados como una región de corruptos.
“Nadie piensa, donde todos lucran; nadie sueña, donde todos tragan.”
(José Ingenieros)



