La apropiación de la celebración del Dia de la Independencia por los gobernantes de turno, y peor, cuando estos son una banda de impresentables que se han enquistado en el congreso de la república y el poder ejecutivo, amenazando con extenderse, como un virus maligno, y pervertir todas las instituciones y convertir al país en una agónica nación.
Frente a estos perversos fines de la mafia que controla el congreso y tiene como títere a la presidente Dina Boluarte, es importante destacar que ya el maestro Jorge Basadre, viendo las crisis de nuestro país, señaló acertadamente, que el Perú es más grande que sus problemas.
Somos la nación, étnicamente, más diversa de América del Sur y posiblemente es una de las que tiene mayor diversidad étnica en el mundo. Y la diversidad no es mala, por lo contrario, fortalece la identidad de ser peruano. Arguedas lo simplificó en una sola frase: Todas las sangres, convivimos en el Perú y el mestizaje no es visto como algo reprobable.
Estamos en el año del bicentenario de la batalla de Ayacucho. Las celebraciones que se esperaban no se han cristalizado, pero el mejor homenaje que se puede hacer en situaciones como las que atraviesa el Perú, es recordar las palabras de José de San Martín, cuando proclamo que somos libres por la voluntad general de los pueblos, mensaje que complementa Antonio José de Sucre en los campos de Ayacucho, cuando arenga a los soldados diciéndoles que de los esfuerzos de hoy pende la suerte de América del Sur.
Y así es. La república lo consiguieron los peruanos entregando su vida y sus bienes por la causa libertaria y habrá que seguir su ejemplo entregando lo mejor que tenemos para construir el país que merecemos, que no será copia ni calco, como indicaba el amauta José Carlos Mariátegui.
La Nación no se construye con un mensaje presidencial del que no se espera nada. La nación no es propiedad de los 130 congresistas que vegetan en la Plaza Bolívar y alrededores y que han elegido una mesa directiva que es la repetición de la misma, salvo que esta vez hay tres cambios: Presidencia, primera y tercera vicepresidencia, porque Waldemar Cerrón sigue en la segunda vicepresidencia.
La nación nos pertenece a todos, y tenemos el derecho de señalar como queremos que sea nuestra nación. No tenemos que pedirle permiso a nadie para transitar por sus calles y plazas, o navegar en sus mares y ríos.



