Hacemos referencia que tiempo atrás Transparencia Internacional en su Informe Global sobre a la corrupción, señala de cómo se cuela cotidianamente en nuestras vidas —a través de sobornos, comisiones ilícitas, elusión fiscal, tráfico de influencias— es más que conocida y, en muchas sociedades, ha distorsionado la economía, desmoralizado al público y deshecho el entramado social.
No obstante, y pese a ser tal vez más nocivas, no son igualmente conocidas las prácticas corruptas que favorecen la destrucción de nuestros recursos naturales y de las personas —pueblos indígenas, grupos tribales, pobladores locales— en cuyas tierras se encuentran los recursos materiales y las reservas que permiten elaborar los productos derivados que consumimos.
La codicia y la visión cortoplacista que han puesto al mundo en la difícil situación en la que se encuentra actualmente no son más que manifestaciones de una corrupción aún más profunda en las relaciones entre nosotros mismos y con la madre Tierra.
En un contexto en el que los gobiernos prevén destinar hasta 100.000 millones de dólares al año hasta 2020 en medidas que permitan limitar el cambio climático y prepararse para su impacto, Transparency International (TI) advierte sobre los riesgos de corrupción que afectarán a estos fondos, dinero que circulará por nuevos canales que no han sido probados. La organización recomienda fortalecer los sistemas de gobernabilidad para hacer frente a tales riesgos.
El Informe Global de la Corrupción: Cambio climático establece pautas prácticas para impedir que la corrupción frustre las medidas sobre cambio climático e insta a gobiernos, organizaciones internacionales, empresas y la sociedad civil a asegurar la buena gobernabilidad de la política climática.
“La necesidad urgente de responder al cambio climático debe ser abordada con transparencia y rendición de cuentas. Deben incorporarse instancias de control en todas las iniciativas relativas al clima desde el primer momento”.
Los acuerdos climáticos globales prevén aportaciones significativas de gobiernos y organismos multilaterales para financiar la mitigación del cambio climático, incluidos proyectos de energía renovable como parques eólicos y centrales de energía solar, y la adaptación a sus efectos, como la construcción de sistemas de irrigación y viviendas preparadas para desastres.
El Informe recomienda ampliar la participación del público, el acceso a la información y la rendición de cuentas para incrementar la efectividad de la gobernabilidad climática. Esto limitaría la posibilidad de conflictos de intereses en la toma de decisiones y los efectos negativos que el lobby y ciertos intereses especiales pueden tener en la determinación de la política climática.
Sin embargo, la corrupción no deja nada a salvo, ni siquiera el futuro de nuestro planeta. Si no se controlan adecuadamente las medidas sobre cambio climático, esto no solo fomentará proyectos fraudulentos y una asignación indebida de los recursos en la actualidad, sino que además perjudicará a las generaciones futuras, señalan los expertos.
Transparencia Internacional propone cero tolerancias a la corrupción, sanciones por comportamiento no ético y corruptor, mecanismos transparentes de rendición de cuentas para la toma de decisiones y denuncia para salvaguardar que el recurso cumpla el objetivo para el cual fue creado.
¿La corrupción en el Perú tomará en cuenta estas recomendaciones? O ¿Preferirán una Pompeya?
Hay mucho por indagar y mostrar el valor de las mujeres de esa época que entregaron sus vidas para encontrar la libertad y una plena democracia que tanta falta hace en estos tiempos en el país.



