El módulo de desarrollo infantil temprano de la ENDES 2018 muestra las diferencias que existe en el acceso a juguetes entre los niños de la costa y la sierra y entre los quintiles de pobreza, es decir, según este estudio los niños más pobres de la sierra tienen menos acceso a material de juego.
En este contexto, soy testigo de un esfuerzo, de un grupo de treinta y siete ciudadanos ayacuchanos y ayacuchanistas que unen voluntades, tiempo, recursos y esfuerzos con el objetivo de llevar juguetes, a once mil niños de las once provincias de nuestra región ayacuchana.
Hace dos meses iniciaron las coordinaciones para que en diciembre una legión de aliados viaje al encuentro de los niños en toda la región.
Semana tras semana, esta acción solidaria se ha convertido en la prioridad para el equipo, creando las posibilidades, viendo cada detalle, siendo creativos para cada circunstancia y buscando en una red de solidaridad y confianza para el logro del objetivo.
Una actividad complementaria donde se vienen concentrando las energías es la organización de la segunda “internetón” de la solidaridad denominada Canto para el niño ayacuchano, programada para el 28 de noviembre, este esfuerzo de coordinación ha permitido comprometer artistas que voluntariamente compartirán su talento desde iniciada la tarde y que será transmitido por medios virtuales y donde los invitados principales somos cada uno de nosotros.
Las donaciones serán materiales de juego o apoyo monetario, que permitirán la adquisición de más juguetes. Sabemos que estos juguetes desempeñaran un papel importante en la vida de los niños para llevarles alegría y placer, además, de crear oportunidades para incrementar el aprendizaje y el desarrollo.
Por lo tanto, esta navidad es el mejor momento para ser cómplices con el desarrollo y la alegría de nuestros niños. No podemos ser ajenos a la realidad y en un año tan convulsionado y de presión emocional como el 2020, debemos de proteger a los más pequeños, en esta medida la actividad de llevar juguetes pretende añadir magia y emoción al aprendizaje de los niños sobre la vida y el momento.
La confianza depositada de cada persona que done un juguete o haga un aporte económico para el mismo, será plasmada en una sonrisa, en un abrazo de agradecimiento sincero y desinteresado de nuestro niños y niñas de nuestro querido Ayacucho.
Once mil sonrisas, se traducirán en recuerdos positivos en momentos donde el mundo casi se detiene pero que este grupo de maravillosas personas, los Embajadores Solidarios, saben que es posible contribuir a su desarrollo con acciones que llevan amor y verdad.
Apoyemos y comprometámonos en esta noble causa.



