No bastan las noticias del pésimo estado de la carretera que une Ayacucho con las ciudades de la costa. No les interesa a las autoridades que mueran pasajeros en esta carretera por accidentes de los vehículos en los que viajan. Las autoridades lo único que demuestran es el desprecio que sienten por la población ayacuchana.
Por eso, el Paro convocado por el gremio de los transportistas, ha sido respaldado por las principales organizaciones sociales de Ayacucho. Hay que destacar, que es un paro político, porque se trata de exigir al gobierno, que disponga la inmediato todas las acciones que permitan en el mas corto tiempo posible, el inicio de las obras para que esta carretera, sea segura y no dañe a los vehículos de pasajeros y de carga.
La exigencia hay que hacerla a este gobierno, aunque sabemos que es un inquilino de palacio que obedece las órdenes de sus patrones instalados en el Congreso.
No importa eso. Este gobierno tiene que comprometerse y derivar el reclamo a las instancias pertinentes del ministerio de Transportes y Comunicaciones, para que se desempolven los papeles y se comience a dar los primeros pasos para que esta carretera sea atendida.
No podemos seguir esperando que el actual gobernador regional se interés por esta obra. A él sólo le interesan aquellas obras, donde el dinero llega al gobierno regional y el puede disponer a su antojo del dinero público. Las otras obras no son de su interés.
Estamos en plena campaña electoral y los candidatos al congreso, sea como senadores o diputados, posiblemente están prometiendo que lo primero que harán es una moción para que esta obra sea prioritaria, Hay que tomarles la palabra y si es posible, exigir que firmen un documento con este compromiso.
Tenemos que ser vigilantes durante esta campaña electoral. Pero tampoco dejarnos engatusar por quienes sabemos que poco les interesa el desarrollo del país y menos el bienestar de los peruanos.
Ya los conocemos por sus obras y sus declaraciones. La responsable de esta crisis, que viene desde el 2016 tiene nombre propio: Keiko Fujimlori. Votar por ella, sería votar contra el país, contra las comunidades nativas y originarias. Es avalar los crímenes que cometió su padre, y los asesinatos de los ayacuchanos el 22 de abril del 2022.
Las elecciones están a un paso. Pensemos en el país, que hoy más que nunca nos necesita.



