Las campañas contra los peruanos, -que denunciaron y denuncian los crímenes que cometieron los agentes del estado durante las décadas de los 80 y 90-, calificándolos de terroristas o “terrucos”, es uno de los “legados” del fujimorismo que ha pervertido la política peruana.
Estas campañas han incluido a miembros de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Por ejemplo, más de un huamanguino de derecha, con toda impunidad, calificó de terroristas a los ingenieros Carlos Tapia García y Alberto Morote Sánchez, reconocidos hombres de izquierda, ex profesores de la Universidad de Huamanga, que fueron los principales opositores a la ideología de Sendero Luminoso en Ayacucho.
Estos mismos representantes de la derecha retrógrada, que viven en Ayacucho, cuando se conformó la Oficina de Ayacucho de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, calificaron a esta oficina como “una cueva de senderistas, comunistas y terroristas”, y utilizaron medios locales, para difundir estos ataques. El jefe de la oficina era el ex presidente de la FUSCH, ex docente de la Universidad y prestigioso estudioso del conflicto armado interno José Coronel Aguirre.
Uno de los más difamados por esas declaraciones de que era terrorista, recordando incluso que “había sido detenido por senderista”, fue el editor de JORNADA, Juan Camborda Ledesma, cuya militancia política era conocida en la Universidad de Huamanga, así como sus enfrentamientos con Sendero Luminoso durante el periodo del conflicto armado interno.
Camborda, en momentos que, ser de izquierda unida era un peligro, fue secretario general del comité de Izquierda Unida de Ayacucho, vivió amenazado por Sendero Luminoso y el Comando Rodrigo Franco, que lo acusaba de senderista.
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¿Cuántos Ayacuchanos fueron detenidos, torturados durante el conflicto armado interno? Son decenas, y salieron en libertad, pero gentes perversas han seguido manteniendo en sus conversaciones internas, y de vez en cuando lo expresan públicamente, que fueron “detenidos por terrucos”.
Jaime Urrutia, reconocido historiador y galardonado historiador de Ayacucho, fue secuestrado de su domicilio, llevado al cuartel Los Cabitos, acusado de pertenecer a Sendero Luminoso, es otra de las víctimas de este nefasto periodo.
Para citar sólo el caso de periodistas, por lo menos media docena de ellos fueron detenidos acusados de terrorismo. A Magno Sosa lo encarcelaron por denunciar la masacre de Cayara y al salir de prisión tuvo que asilarse. Al regresar al Perú y volver a Ayacucho, había gente perversa que lo calificaba de “terruco”.



