El escenario serán las redes sociales, las mismas que ya estuvieron presentes en las campañas anteriores, pero de manera secundaria. La presencia física del candidato despierta simpatías, y eso lo saben los jefes de campaña.
Por eso van a los mercados donde los pobladores de menores recursos compran sus productos. Son los baños de popularidad, de probar un puca picante o un japchi con papas para decir que ellos son como todos, aunque sea sólo para la foto de campaña.
Sin el respaldo de los candidatos presidenciales, ya que de visitar a Huamanga no podrán convocar a reuniones partidarias, la campaña recaerá prácticamente en los propios candidatos al congreso, que como se conoce, no realizan campañas partidarias, sino individuales.
Los que tengan el mejor manejo de las redes sociales son los que podrán llegar a mas electores. Esto es importante que lo tengan presente los candidatos y también los periodistas que piensan asesorar a los candidatos.
Posiblemente Twitter sea el medio preferido para enviar sus mensajes. Del número de seguidores dependerá en gran medida la llegada de sus propuestas. Pero también por ahí estarán los que harán la contra campaña.
Para los debates estarán los sitios abiertos por los comunicadores sociales: Zoom y Google Meet. Todos estos de la realidad virtual, impensables en las campañas de hace 5 años, hoy serán las únicas que podrán asistir en las campañas.
¿Esto permitirá una mejor selección de los congresistas? Ya no habrá la billetera abierta para contratar camiones y mototaxis para que traigan a pobladores de las zonas urbano marginales y regalarles polos y gorras para que asistan a los mítines.
¿Podrán todos acceder a la propaganda electoral? La radio deberá ser el medio preferido, pero también las entrevistas serán virtuales. El teléfono, el celular y la computadora definirán en mucho la presencia de los candidatos.
En estas elecciones, donde de los 22 partidos que quedan en campaña -21 con listas congresales en Ayacucho- se definirá la muerte natural de por lo menos la mitad de las organizaciones políticas que no superarán el 5%, las expectativas de muchos aspirantes a congresistas se irán diluyendo en la medida de que avancen los candidatos presidenciales.
Después de todo, como la fiesta electoral será en las redes, en esa medida, los gastos de campaña no afectarán la economía de los derrotados.



