Mario Zenitagoya | Otra Mirada
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El final de nuestras vidas comienza el día en que nos volvemos silenciosos sobre las cosas que importan. (Martin Luther King)
Se ha de recordar los 200 años de La batalla de Ayacucho (BICENTENARIO), considerado como el último gran enfrentamiento de las campañas terrestres en las guerras de independencia hispanoamericanas en América del Sur (1809-1826). Esta decisiva campaña militar consolidó la independencia de la República del Perú y de los nuevos estados sudamericanos beligerantes.
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Recordamos los 200 años de la batalla cumbre en el largo camino hacia la independencia del Perú y el continente. Pero de qué manera la estamos recordando. Basta un ejemplo y creí que es lo suficiente: la apatía antipatriótica de las autoridades de turno, suma a la falta da la toma de conciencia de la gran mayoría de la población. Solo los eventos académicos hacen sentir en medio del desierto corrompido la gran importancia histórica de la Batalla de Ayacucho.
Dentro del mismo magisterio hay una ignorancia absoluta y falta de interés de propiciar lo que nos dejó los 200 años tiempo atrás. Es que tampoco hay una política histórica a pesar de los tiempos difíciles que estamos atravesando. Muchos consideran que este hecho histórico es tan solo para los historiadores o investigadores sociales. Idea absurda. La primera Universidad en la formación del ciudadano es el hogar y la familia.
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Sobre este tema el reconocido Historiador Dr. Nelson Pereyra, docente de la UNSCH, opina que la Batalla de Ayacucho, librada el 9 de diciembre de 1824, constituye un acontecimiento trascendental en la historia contemporánea del Perú y de las naciones latinoamericanas, que fue conmemorado desde inicios de la República. Sin embargo, poco se sabe de los aspectos culturales y de memoria relacionados con el acontecimiento. Siguiendo el método del historiador francés George Duby.
Asimismo, busca estudiar la construcción de la memoria sobre la batalla y la forma de cómo el encuentro fue transformado en un hecho histórico. Propone que la batalla de Ayacucho fue una performance guerrera que se ajusta a las características y estrategias de las guerras napoleónicas de los siglos XVIII y XIX . Además, el combate fue historizado en las narrativas de los oficiales que participaron en él y de los historiadores del siglo XIX , quienes lo transformaron en un hecho histórico de vital importancia.
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¿Cuál era la situación política de la época en que se dio el encuentro bélico?
El 9 de diciembre de 1824, se libró la Batalla de Ayacucho, donde el Ejército Unido Libertador del Perú, al mando de Antonio José de Sucre, consiguió una victoria que selló la gesta emancipadora de Perú y el continente americano. ¿Cuál era la situación de España durante la Batalla de Ayacucho? La restauración en 1820 de la constitución liberal de 1812, con la caída del rey Fernando VII de España, es parte de un intermedio liberal que incluye la oposición al envío de soldados a América para sostener el orden colonial.
Eso significaba que el virrey José de la Serna debía defender el orden colonial frente a la insurgencia independentista sin nuevos refuerzos, quedando por ello el virreinato peruano librado a sus propias fuerzas y recursos militares. Antes de las batallas de Junín y Ayacucho, los realistas habían derrotado a sucesivas expediciones enviadas al sur por el Congreso peruano entre 1822 y 1823, que vio reforzado y reformado su ejército con la llegada de Simón Bolívar, declarado Jefe Supremo por el Congreso en 1823. Precisamente en Junín, el 6 de agosto de 1824, las fuerzas del general realista José de Canterac fueron derrotadas por el ejército de Bolívar. Canterac emprendió su retirada hacia el Cusco de inmediato. Faltaban solo cuatro meses para la victoria en Ayacucho.
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En la retirada hacia Cusco fue hostigado sin descanso por las avanzadas patriotas. Esto motivó que las tropas realistas inicien en octubre de 1824 su desplazamiento hacia el norte, casi de manera paralela al ejército comandado por el venezolano Antonio José de Sucre. Luego de varias semanas de escaramuzas, las tropas del virrey La Serna se enfrentaron al ejército patriota dirigido por Sucre el 9 de diciembre de 1824, en la Pampa de Ayacucho, colindante con el pueblo de Quinua. Pero esta no fue solo una pelea entre españoles y criollos: miles de indígenas de Pomacocha, Vilcas Huamán, Carhuanca, Huancaray, Andahuaylas y más aportaron a Bolívar, señala el historiador ayacuchano David Quichua. Basilio Auqui, líder morochuco, es símbolo de estas luchas previas. El triunfo patriota obligó al virrey a suscribir la capitulación, quedando así culminada la Independencia del Perú. Pero, si bien hemos escuchado sobre la «Capitulación de Ayacucho», muchas veces ignoramos su contenido.
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Es el documento en el que José de Canterac, al mando del ejército realista del Perú, acepta el retiro de las tropas españolas de Perú, tras ser derrotado por el Ejército Unido Libertador del Perú, dirigido por Antonio José de Sucre. Si bien el virrey era José de la Serna, este ya había sido capturado por el ejército de Sucre. La capitulación consta de 18 acuerdos entre los realistas y los libertadores.
En una próxima oportunidad en este mismo espacio abordaremos por qué la Capitulación de Ayacucho sigue siendo un punto de debate. Pero no olvidemos que en ste Bicentenario se perdió la oportunidad de exigir al Gobierno Central el pago de la deuda histórica que tiene con Ayacucho.



