Entre los delitos mas perseguidos en el mundo, está el tráfico de especies silvestres, muchas de ellas en peligro de extinción, ya que no pueden reproducirse fuera de su medio ambiente, como es el caso de los guacamayos.
A esto se agrega que en la mayoría de los casos los animales son sometidos a maltratos, encerrados nen jaulas, mutilados, de manera que no pueden cumplir con sus funciones naturales. Un guacamayo, por ejemplo, encerrado en una jaula o puesto sobre un palo con las plumas de las alas cortadas, no puede volar, actividad que es la que más realiza en la vida silvestre.
La protección de la fauna silvestre es importante y debemos tomar consciencia del daño que hacemos al medio ambiente, cuando animales silvestres las convertimos en mascotas. Cada animal cumple un rol en el ciclo de la naturaleza, y por eso es importante su protección.
La depredación del bosque amazónico, muchas veces para convertir en sembríos de coca, destruye el habitad de muchas especies que dependen del bosque. Esto no lo entienden los colonos, que no solo talan los árboles, sino que queman el bosque matando animales de distintas especies.
El cambio climático que enfrentamos, es consecuencia en gran parte de la destrucción de los bosques para convertirlas en sabanas para la crianza del ganado. Las consecuencias es el calentamiento global, porque el bosque absorbe el anhidrido carbónico y produce el oxigeno que respiramos los animales.
En el caso del tráfico de especies silvestres, existen como en todo negocio, legal o ilegal, dos actores: el que oferta y e que compra. De estos dos, el más importante no es el colono que captura aves para venderlas, sino las personas que compran y crean este mercado ilegal de tráfico de animales silvestres.
Hay políticas de estado que castigan estas prácticas, que no son tomadas en cuenta, porque muchas personas, especialmente del campo desconocen. Es el caso de comercio de iguanas, tortugas, cernícalos y otras especies más, que muchas familias las han convertido en mascotas.
En otros países se están tomando medidas para proteger a los animales silvestres en cautiverio para devolverlos a su habitad. O en caso contrario, ubicarlos en zoológicos donde vivan en un ambiente semejante al que tienen en la vida silvestre.



