Primero fue sólo una idea soltada en la inauguración del año escolar en un centro educativo ubicado en una zona urbano marginal de la ciudad de Lima. Lo hizo la señora Dina Boluarte, quien ejerce la presidencia del Perú, desde la destitución de Pedro Castillo Terrones.
Se pudo tomar como una reacción extrema frente a un nuevo asesinato, cometido por organizaciones criminales dedicadas a la extorsión, pero el lugar no era el más adecuado, porque la audiencia era de estudiantes que están en una etapa de formación como ciudadanos; ni el momento: el inicio del año escolar.
Pero ha vuelto a reiterarlo, y lo ha dicho, que no se trata de una cortina de humo, sino que lo está pensando muy seriamente.
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Aplicar la pena de muerte en el Perú no es tan sencillo. En primer lugar, se tiene que modificar el artículo 140 de la Constitución Política del Perú, que señala que la pena de muerte solo se puede aplicar por traición a la patria en caso de guerra externa y terrorismo. En el Perú, hasta antes de la promulgación de la Constitución de 1979, la pena de muerte se aplicaba a los delitos de traición a la patria, en periodos de paz o de guerra, y a los asesinatos, de acuerdo a la gravedad de los mismos.
Además, el Perú ha firmado documentos internacionales, en los que se prohíbe restablecer la pena de muerte, si esta ha sido abolida. Y si se mantiene para el delito de traición a la patria y terrorismo, no se pueden agregar otros delitos.
Para hacerlo, el Perú debe retirarse de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, para no cumplir con el Artículo 4 de la Convención, que señala en el inciso 3. No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido, y 4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes conexos con los políticos.
Modificar la Constitución, modificar el Código Penal y simultáneamente retirarse del Pacto de San José, demoraría optimistamente, por lo menos todo queda del 2025 y quizás parte del 2026. Mientras se hace todo esto, terminará el mandato de la señora Boluarte ¿El futuro gobernante y el próximo congreso, estarían de acuerdo?
Hay otra forma más expeditiva por supuesto: dar un autogolpe, desconocer la constitución política del Perú, y alejarnos de la Convención Americana de Derechos Humanos. Una dictadura cívico militar.



