Las intensas lluvias y una fuerte granizada dejaron severos daños en varios distritos de la región Ayacucho, afectando principalmente a familias agricultoras que han perdido cultivos, animales menores y viviendas. La emergencia golpea con mayor fuerza a comunidades altoandinas que hoy claman por apoyo urgente de las autoridades locales y regionales.
En las localidades de Unión Potrero y Puncupata, de la comunidad campesina de Quispillaccta, en el distrito de Chuschi, la granizada arrasó sembríos de papa, haba, arveja y otras hortalizas, principales fuentes de ingreso de la población. Los campos quedaron cubiertos por una gruesa capa de hielo, borrando en minutos semanas y meses de trabajo agrícola.
La misma situación se registró en Ingahuasi, en el distrito de Vinchos, donde una granizada tipo canicas cayó durante varias horas. Además de devastar cultivos, provocó la muerte de cuyes y gallinas y dañó techos de calamina. En Socos, las lluvias ocasionaron el colapso de viviendas en Larampuquio y San Rafael, mientras que en Yanayacu tres inmuebles presentan alto riesgo. También se reportó el bloqueo de unos 200 metros de carretera por deslizamientos.
El riesgo se extiende a la vía que conecta Huanca Sancos con Sarhua, donde las lluvias han generado zonas críticas con peligro de deslizamientos, especialmente en el sector Qichwapata. Los municipios realizan evaluaciones a través de Defensa Civil, mientras la población solicita al Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) la declaratoria de emergencia y ayuda inmediata.
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