La institución educativa pública Nuestra Señora de Fátima, ubicada en pleno centro de la ciudad, enfrenta una grave crisis estructural que pone en peligro la seguridad de más de 1,300 estudiantes y del personal docente.
Desde 2016, diversos informes técnicos emitidos por Defensa Civil tanto del gobierno regional como de la municipalidad provincial de Huamanga han declarado a la infraestructura en estado de alto riesgo. Sin embargo, a casi una década de estas advertencias, no existen avances concretos ni compromisos efectivos para su reconstrucción.
El director de la institución, profesor Ángel Jayo Medina, mencionó para Jornada que:
“aunque la fachada parece estable, las aulas funcionan en estructuras prefabricadas y ambientes declarados inseguros, y estamos rodeados de casonas coloniales que también representan un riesgo para la comunidad educativa. Además, los pabellones en uso fueron construidos hace más de 40 años con aportes voluntarios de los padres de familia, sin criterio técnico, y desde entonces no han recibido mantenimiento ni mejoras estructurales”.
Según Jayo Medina, la institución ha presentado múltiples solicitudes formales para obtener una infraestructura moderna acorde con la demanda estudiantil y las condiciones de seguridad necesarias.
“Hemos cumplido con todos los requisitos técnicos y la oficina de estudios del gobierno regional ha confirmado la factibilidad de la intervención, pero seguimos sin respuesta. Documentos, oficios y peticiones se acumulan sin que se concrete ninguna acción”, denunció.
La problemática impacta directamente en el proceso educativo. El director explicó que “las aulas prefabricadas exponen a los estudiantes a condiciones incómodas por el calor, frío y ruido, lo que dificulta el aprendizaje y afecta su bienestar”. Además, recordó que en 2016 se demolieron otros pabellones que también estaban en alto riesgo, lo que obligó a instalar aulas temporales que aún no han sido reemplazadas.
Asimismo, la autoridad mencionó que, el presidente regional Wilfredo Oscorima visitó la institución y reconoció públicamente la necesidad de mejorar la infraestructura, comprometiéndose a intervenir. Sin embargo:
“ese compromiso no se ha traducido en acciones concretas y seguimos esperando que se cumpla”, afirmó el director.
Los padres de familia, docentes y estudiantes manifiestan preocupación ante la prolongada demora y la burocracia que paraliza la solución.
“Mientras se tarda en atender esta emergencia, la seguridad y la calidad educativa se ven comprometidas”, alertó el director, quien también recordó que la escuela se encuentra a pocas cuadras de la Plaza Mayor de Huamanga una zona urbana con alta población estudiantil que no ha recibido la atención que merece.
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