Para quienes sostienen que la crisis que gobernabilidad que vive el Perú comenzó con el intento de golpe de estado de Pedro Castillo el 7 de diciembre de 2022, es necesario aclararles, que la crisis esta por cumplir 10 años, y comenzó cuando Keiko Fujimori no quiso reconocer su derrota frente a Pedro Pablo Kuczynski.
En la primera vuelta, Keiko Fujimori obtuvo la más alta votación, y consiguió 73 congresistas. Con este resultado, tenía la seguridad de que ganaría fácilmente en la segunda vuelta, pero no fue así.
Bajo el lema, “Fujimori Nunca Más”, peruanos de todas las posiciones políticas, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, confluyeron de que no se le podía entregar a un o una hija de Alberto Fujimori, la presidencia de la república, y menos, si tenía una bancada tan numerosa.
La respuesta fue contundente: Pedro Pablo Kuczynski, con un programa de gobierno similar al de Fujimori, ganó las elecciones. La soberbia de Keiko Fujimori y el desprecio al voto de los peruanos salió a luz, e inició una campaña para desestabilizar al gobierno de PPK.
El método fue simple. Censurar a los ministros, y comenzaron con el de educación, un funcionario del más alto nivel que había dejado su trabajo en el Banco Mundial durante el gobierno de Ollanta Humala, justamente para asumir uno de los ministerios claves para el desarrollo del país: Educación.
La hostilización a los ministros estuvo acompañada de una permanente oposición a que se hagan obras para el desarrollo de la agricultura y la industria. Es público su oposición a las irrigaciones en la costa, aduciendo que eso se hará cuando ella sea presidente.
Saboteo, a través del congreso todas las actividades programadas para el que Perú celebre el bicentenario de la independencia nacional. No le importó en absoluto una fecha tan importante para los peruanos, porque en realidad ella no se siente peruana.
Al momento de redactar este EDITORIAL, un capítulo más de esta crisis se está comenzando a escribir en el congreso: la elección del noveno presidente en nueve años, que debieron ser los gobiernos de PPK y Pedro Castillo.
El Perú no merece este maltrato. Un país que cambia de presidentes, o que elige a través del congreso a los inquilinos de Palacio de Gobierno, cada vez con menores calificaciones para asumir una gestión tan importante. José Jerí, el ultimo en ser vacado, nunca debió ser electo.
El que viene, o la que viene ¿será mejor que Jerí? Esa es una interrogante que se hacen a estas horas los peruanos.



