Y este es el libreto, aprendido y ensayado por un vocero de un movimiento denominado “colectivo ciudadano por la democracia de Ayacucho – por un país sin comunismo”. No se conoce que organizaciones políticas están tras este colectivo, pero lo que sí es notorio, son la cantidad de falsedades que difundió su vocero.
Aseguró que la propiedad privada la defiende el cristianismo. E yeso es falso. En sus orígenes, y puede revisar el vocero de este grupo en el nuevo testamento, Jesús no defiende la propiedad privada y da mayor importancia al bien común: “deja tus riquezas, entrégala a los pobres y sígueme” era su mensaje.
La defensa de la propiedad privada como fundamento de la sociedad, la dio el filósofo inglés John Locke, a quien llaman el padre del liberalismo. Este filósofo defensor de la propiedad privada de los ricos, les negaba capacidad de entendimiento -dígase inteligencia- a los pobres a quienes sólo se les debería enseñar un oficio.
Pero dejemos a Jesucristo, y vayamos a lo que encierra el mensaje y el lema de esta organización fascista. No esta contra una organización, que puede ser de izquierda o derecha, que utiliza métodos repudiables como el terrorismo en su accionar político. Lo que busca es la persecución a las personas por sus ideas.
Y esto es, de entrada, una amenaza contra la democracia en el Perú y nos hace retroceder a momentos que se consideraban superados. Ya hay un congresista electo que tiene un proyecto para que el nuevo congreso declare fuera de ley al comunismo, lo que significará una persecución a todos los que lean a Mariátegui, Vallejo o de José María Arguedas, los tres destacados intelectuales peruanos que se proclamaban marxistas.
Además, la referencia al general Juan Velazco Alvarado y su actitud contraria a la reforma agraria. ¿Qué propone la derecha peruana? ¿Qué busca el vocero del “colectivo ciudadano por la democracia de Ayacucho – por un país sin comunismo”? No lo dice, pero podemos intuir, es despojar de las tierras que se les entrego con la Reforma Agraria y devolverlas a los antiguos hacendados. Y por supuesto, sueña con retornar al yanaconaje, los pongos y las formas de explotación servil a los campesinos.
Eso es lo que quiere la derecha peruana. Y su discurso de odio es contra todos los que consideran que los pobres también tiene derecho a la dignidad.



